Cayó el máximo jefe de ETA
Cada día queda más claro que ETA no es sólo una causa moralmente desviada, sino que está definitivamente perdida. La captura ayer en el sur de Francia de su máximo líder, Javier López Peña, alias "Thierry", y otros tres dirigentes impide que pueda seguir engañando con un poder de fuego que sólo le alcanza para derramar sangre inocente de vez en cuando. Si la independencia vasca parece utópica -ayer José Luis Rodríguez Zapatero le cerró la puerta a una propuesta del gobierno regional de celebrar un referendo sobre la autodeterminación-, más lo es la idea de que puede conseguirse mediante el terror.
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Francisco Javier López Peña («Thierry»), el jefe de ETA detenido
ayer en Francia, y los otros líderes apresados, Jon
Salaberria, Igor Suberbiola y Ainhoa Ozaeta Mendiondo.
La captura del número uno de ETA y sus allegados fue posibilitada por los servicios de información (RG) de la policía francesa, precisaron.
La operación estuvo a cargo de la Subdirección Antiterrorista y de la policía judicial de Burdeos, señalaron las fuentes, al precisar que la Fiscalía antiterrorista de París se hizo cargo del caso.
Según publicó en su momentoel diario «El Mundo» de Madrid, Salaberria y Ozaeta fueron quienes se reunieron con representantes del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en abril del año pasado. Las autoridades pretendían con dicho contacto arrancarle a la banda terrorista la garantía de que no cometería un atentado después de que hubo atacado la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, hecho que marcó el fin de una tregua unilateral y en el que murieron dos jóvenes ecuatorianos.
Ozaeta y Salaberria eran considerados los portavoces de «Josu Ternera». Ainhoa Ozaeta fue quien leyó el comunicado de la banda cuando se declaró el «alto el fuego permanente» en marzo de 2006 con la intención de abrir un proceso de negociación con el gobierno socialista. Las detenciones llegan después que el domingo la organización separatista hiciera estallar una furgoneta bomba en Getxo (País Vasco, norte) sin causar heridos. Este atentado, del que avisó un comunicante anónimo en una llamada para advertir de la explosión, tuvo lugar cinco días después de que otra furgoneta bomba hiciera explosión ante una casacuartel de la Guardia Civil en Legutiano (País Vasco, norte), causando un muerto.
ETA, que no avisó de esta explosión, es responsable de la muerte de 822 personas en 40 años de violencia en favor de la independencia del País Vasco.
La organización terrorista está debilitada tras la detención, en 2004 y 2005, de más de 160 personas vinculadas a la banda, pero aun así mantiene plena capacidad para actuar.
Pese a las sucesivas detenciones, los investigadores estiman que ETA cuenta en Francia con medio centenar de activistas «liberados», que pueden introducirse puntualmente en España para cometer atentados, a los que hay que añadir entre cuatro y seis comandos establecidos en España, en su mayoría en el País Vasco.
No obstante, la estructura tradicional de la organización ha cambiado y ya no se puede hablar del denominado complejo Donosti que actuaba en Guipúzcoa o de los comandos Vizcaya o Madrid, sino de un organigrama difuso, en el que se ha constatado que miembros de un grupo itinerante se introducen en la península puntualmente para reforzar a activistas que operan en el país.




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