28 de diciembre 2011 - 11:24

Cede Putin y ahora dice estar listo para dialogar con la oposición rusa

Vladimir Putin
Vladimir Putin
Vladimir Putin suavizó su tono hacia los manifestantes que realizaron las mayores marchas políticas celebradas en sus 12 años de gobierno, diciendo que está dispuesto a dialogar con la oposición rusa pero que no tienen un líder con el que reunirse.

Decenas de miles de personas se reunieron el sábado en el centro de Moscú para protestar contra los resultados de unas elecciones que han otorgado al partido Rusia Unida de Putin la mayoría en la cámara baja del Parlamento.

Los observadores internacionales señalaron que los comicios se vieron ensombrecidos por las irregularidades.

Los manifestantes piden una repetición de las elecciones y la dimisión del jefe de la Comisión Electoral Central, Vladimir Churov, un aliado cercano de Putin.

El Kremlin ha anunciado una serie de reformas políticas para apaciguar a la oposición, pero descartó repetir las elecciones.

Putin, que en un principio tachó a los manifestantes de agentes a sueldo que querían desestabilizar Rusia en interés de sus enemigos extranjeros, fue cambiando su tono de forma gradual hasta admitir que los manifestantes "también merecen respeto".

"El diálogo debe llevarse a cabo. ¿De qué forma? Pensaré en ello", dijo Putin al visitar el centro de medios del Gobierno para brindar con champán con los periodistas antes de la fiesta de Año Nuevo.

"Deben establecer alguna clase de plataforma compartida (...) ¿Con quién hablamos?", dijo, añadiendo que el popular bloguero anticorrupción Alexei Navalny es uno de los líderes, pero que también hay otros.

Putin celebró dos reuniones sobre las protestas con su exministro de Finanzas, Alexei Kudrin, considerado por algunos activistas de la oposición como el rostro más aceptable para el diálogo entre el círculo íntimo del primer ministro.

El líder ruso negó haber enviado a Kudrin a la manifestación del 24 de diciembre para mediar entre manifestantes y autoridades. "Una vez más, sobre Kudrin. Yo no le mandé allí, fue él mismo, es mayorcito", dijo Putin.

Putin, al que se acusa de estar desconectado con el creciente movimiento de protesta, ha caminado por una fina línea entre cuestionar la credibilidad de la oposición como fuerza política real y referirse a las preocupaciones de los manifestantes en el país de 140 millones de personas.

Pese a sus menguantes índices de popularidad y a que el movimiento de oposición gana impulso, Putin -que se convirtió en primer ministro en 2008 tras ocho años como presidente- parece encaminado a ganar las elecciones presidenciales de marzo de 2012.

La oposición rusa, marginalizada bajo el estrechamente controlado sistema político de Putin, ha ganado impulso con las protestas, pero no ha conseguido unirse tras un solo líder.

Putin dice que los manifestantes son una mezcla de movimientos liberales marginalizados, comunistas y nacionalistas, que hasta ahora no han logrado acordar unas demandas comunes.

"¿Hay una plataforma común ahí? No, no la hay", dijo. "Tenemos que hablar con todo el mundo sobre sus peticiones, sobre sus problemas, pero hace falta pensarlo", explicó.

El primer ministro, que indignó a la oposición al decir que había confundido los lazos que llevaban con condones, regañó a los periodistas por hacerle preguntas "secundarias" por las protestas, diciendo que sus acuerdos energéticos son más importantes.

"En lugar de inventarse preguntas secundarias, deberían pensar en lo que acaba de pasar; hemos conseguido autorización de Turquía para construir el gasoducto South Stream. Saben que ése es un suceso importante en el sector energético europeo", afirmó.

Turquía autorizó el miércoles a Rusia a construir el gasoducto en su territorio, ofreciendo la pieza que le faltaba a Moscú para asegurar mercados para su gas en Europa.

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