Santiago (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - Después de 14 años de fuertes polémicas y nueve intentos frustrados, el gobierno y la oposición de Chile lograron ayer un acuerdo definido como «histórico» para reformar la Constitución legada por el régimen de Augusto Pinochet y eliminar prerrogativas de las fuerzas armadas.
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El acuerdo, que destraba el debate en el Parlamento, fue suscripto por representantes de los partidos oficialistas, agrupados en la Concertación Democrática, y las corrientes opositoras de centroderecha, reunidas en la Alianza por Chile. Anoche mismo comenzó su tratamiento y se preveía que podría ser necesaria una sesión extraordinaria la semana que viene para completarlo. Luego, el texto pasará a Diputados, donde se prevé una aprobación veloz.
El presidente del Senado, Hernán Larraín, ante cuya presencia los dirigentes firmaron el documento que formaliza el compromiso, afirmó que este paso «tiene un valor histórico muy significativo». «Yo creo que la democracia chilena ha dado un paso muy significativo adelante en el día de hoy», agregó Larraín, miembro de la opositora Unión Demócrata Independiente (UDI).
• Movimiento legal
La reforma elimina los ocho cargos de senadores «designados» sin votación popular, incluidos cuatro representantes de las fuerzas armadas. También elimina los cargos de senadores vitalicios reservados para los ex presidentes y devuelve al Poder Ejecutivo la facultad de destituir a los jefes de las fuerzas militares -el ejército, la marina, la fuerza aérea y la policía de carabineros- aunque en consulta con la Cámara alta.
Los senadores acordaron también sacar de la Constitución las normas que establecen el número de asientos de la Cámara alta y la manera en que éstos son elegidos, lo que en el futuro será definido por una ley orgánica constitucional. Este movimiento legal podría hacer más fácil el camino del gobierno, que ha criticado permanentemente el sistema electoral binominal vigente. Este sistema permite elegir a dos parlamentarios por distrito sin consideraciones de proporcionalidad, lo que le da una sobrerrepresentación a la derecha -que tradicionalmente ha cosechado un tercio de los votos- en el Congreso. La única materia en la que no existió acuerdo fue en la duración del período presidencial, que la Concertación quiere rebajar a cuatro años, mientras que en la Alianza por Chile prima el criterio de que hay que mantenerla en seis.
«A partir de ahora, ciertamente, nos sentiremos mucho más reflejados en esta Constitución que siempre podrá ser perfeccionada, pero en la cual dejan de estar definitivamente algunas materias que entorpecían los acuerdos y los consensos posibles dentro de la democracia», dijo el ministro del Interior, José Miguel Insulza, quien se comprometió directamente en las difíciles negociaciones realizadas en las últimas horas.
Las enmiendas a la carta que dictó Pinochet en setiembre de 1980 fueron aprobadas hace tres años por la Cámara de Diputados, donde son mayoría las fuerzas oficialistas: la Democracia Cristiana, el socialismo, el Partido Radical Social Demócrata (PRSD) y el Partido por la Democracia (PPD).
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