El ex embajador chileno ante la ONU y actual representante del país trasandino en Buenos Aires, Juan Gabriel Valdés, reconoció que la «gran mayoría» de los teléfonos de su delegación estaban pinchados en los momentos cruciales en que Estados Unidos y Gran Bretaña intentaban a toda costa conseguir votos para que una mayoría del Consejo de Seguridad aprobara la invasión a Irak, aunque sea como apoyo simbólico.
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«Cuando tuvimos la noticia por la prensa británica de que se había puesto en marcha una operación de control de las comunicaciones, llamamos a los servicios técnicos para verificar nuestros teléfonos.
En efecto, la gran mayoría estaban intervenidos», indicó Valdés al diario español «El País». En febrero de 2003, Bush y Blair peleaban con Jacques Chirac y Gerhard Schröder para aprobar una resolución del Consejo que habilitara la invasión.
Chile, Angola, Camerún, México y Guinea fueron algunos de los miembros no permanentes del cuerpo que la coalición intentaba sumar a su causa para legitimar la guerra. «En su momento nosotros tomamos conocimiento de la intervención telefónica. Recibimos las explicaciones del caso y el tema está superado. Chile hizo valer sus derechos», agregó el vocero gubernamental chileno Patricio Santamaría.
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