15 de diciembre 2006 - 00:00

Chile: dieron de baja a otro militar que reivindicó gobierno de Pinochet

Santiago de Chile (Télam/SIN).- El jefe de la Guarnición Metropolitana del Ejército de Chile, general Ricardo Hargreaves, fue dado de baja ayer, menos de 24 horas después de su asunción, por su defensa pública del golpe de Estado de 1973 y sus elogios al fallecido ex dictador Augusto Pinochet.

La medida fue adoptada por el comandante en jefe de la institución, general Oscar Izurieta, quien de inmediato recibió el respaldo público del Gobierno de Michelle Bachelet, a través de la ministra de Defensa Vivianne Blanlot.

A tono con las divisiones que presenta la sociedad chilena, y que la misma presidenta se encargó de señalar tras los primeros cruces entre pinochetistas y antipinochetistas a horas de la muerte del dictador, las repercusiones a la medida de Izurieta fueron igualmente encontradas.

Hargreaves -séptimo en la línea de mando- era comandante en jefe de la Quinta División de Ejército en la provincia de Punta Arenas y hace muy poco había sido designado como comandante general de la Guarnición del Ejército en Santiago.

El pronunciamiento de Hargreaves y su baja se sumó a la que días pasados protagonizó el nieto del ex dictador, el capitán Augusto Pinochet Molina, quien durante las exequias de su abuelo defendió el golpe y la obra de la dictadura y criticó a los tribunales de justicia.

Blanlot justificó la decisión de remover al jefe castrense al expresar que "los militares no deben emitir opiniones políticas ni acercarse siquiera al tema de la emisión de opiniones políticas".

En su defensa de las bajas, la ministra explicó que "no se trata de Pinochet", sino que todos los militares "tienen que dar garantía todos los días de que nunca van a tener, por posiciones políticas, el interés o la tentación de utilizar esas armas contra los ciudadanos".

Hargreaves declaró al diario La Prensa Austral que fue "partícipe" y "comparte plenamente la causa" de Pinochet a partir del golpe del 11 de septiembre de 1973 que culminó trágicamente con el gobierno del socialista Salvador Allende.

"Los sentimientos son de reconocimiento a un hombre que fue capaz de asumir una gran responsabilidad en un momento en que el país estaba absolutamente convulsionado y colapsado. El asumió esa responsabilidad. El luchó por lo que creyó era importante para Chile", aseveró el militar pasado a retiro en referencia a Pinochet.

"Yo fui partícipe de esa causa. La compartí plenamente y la sigo compartiendo y creo que lo que hizo el general Pinochet es el fruto de lo que hoy día está disfrutando el país, de un tremendo bienestar y un empuje, gracias a la obra del general Pinochet", añadió Hargreaves el 12 de diciembre, dos días después del deceso del ex dictador.

Los dichos de Hargreaves y la decisión de Izurieta generaron reaciones encontradas en el espectro político.

"Un ejército republicano es de todo el país, pertenece a chilenos y chilenas, no existen caudillos en su interior, hay una autoridad de mando única, no existen voces discrepantes en su seno", expresó el presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona.
Para el presidente del también oficialista Partido Por la Democracia, Sergio Bitar, la baja del general "es un signo de los nuevos tiempos. Un signo de que tenemos un Ejército y Fuerzas Armadas que se entienden que son para todos los chilenos".

La presidenta de la Democracia Cristiana, senadora Soledad Alvear, destacó a su vez que "forma parte de la esencia de nuestras Fuerzas Armadas que no puedan entregar opiniones de carácter político".

El ex jefe de la Armada y actual senador de la opositora Unión Demócrata Independiente (UDI), Jorge Arancibia, opinó que la remoción de Hargreaves "se enmarca en un tema que a mi me tiene sumamente preocupado y que es la pretensión de transformar esto en un estado totalitario y estanilista, donde la izquierda dura trata de silenciar cualquier opinión disidente".

"Estamos realmente en un camino que no comparto", criticó.

La senadora Evelyn Matthei, también de la UDI e hija del ex jefe de la Fuerza Aérea, general Fernando Matthei, planteó que le "preguntaría al general Izurieta si este señor hubiera dicho que tenía simpatía por Allende si también lo habría dado de baja".

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