EE.UU. y la UE pactan una tregua comercial para centrarse en la competencia con China

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Sin embargo, quedan pendientes conflictos clave como los del acero y el aluminio, calentados por Trump en su mandato. El avance de Pekín en sectores importantes como el 5G pasa al tope de la agenda.

Bruselas - Una cumbre entre el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y los líderes de las instituciones de la Unión Europea (UE) redundó ayer en una nueva vuelta de tuerca en la normalización de las relaciones transatlánticas, con un acuerdo clave relativo a la disputa comercial entre los gigantes Boeing y Airbus que les permitirá concentrarse en la competencia con China.

Biden mantuvo un encuentro de poco más de dos horas con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el titular del Consejo Europeo, Charles Michel, en un nuevo capítulo de una relación que atravesó momentos de tirantez bajo el mandato de Donald Trump.

En relación con China, la gran obsesión desplegada por Biden en su gira europea, el historial del régimen comunista en materia de derechos humanos es un problema mayor para la UE y lo convierte en un rival sistémico para el bloque, dijo Von der Leyen, jefa del órgano ejecutivo del bloque, reiterando los términos plasmados en el comunicado final de la cumbre de la OTAN del lunes. “Somos fuertes competidores económicos, sin ninguna duda”, dijo. “Necesitamos herramientas de seguridad en el mercado digital, por ejemplo para el 5G, pero también para la inversión extranjera directa, el escrutinio de las inversiones y para garantizar que haya igualdad de condiciones”, añadió.

“Cuando se trata del propio sistema, son los derechos humanos y la dignidad humana los principales temas que nos dividen claramente”, avanzó von der Leyen.

Más allá de eso, el resultado inmediato más importante de la cumbre de ayer con Biden fue la decisión de extender en cinco años la suspensión de medidas arancelarias de represalia a raíz del conflicto comercial entre los gigantes aeronáuticos Boeing y Airbus.

La disputa se arrastra desde hace 17 años con pesadas medidas punitivas cruzadas, que las partes habían decidido suspender en marzo último hasta el 11 de julio.

Con el acuerdo de extender la tregua por cinco años, la UE y Estados Unidos se dieron así un tiempo para tratar de negociar una solución definitiva.

“Esto realmente abre un nuevo capítulo en nuestra relación porque nos movemos desde la disputa hacia la cooperación aeronáutica”, indicó Von der Leyen.

Por su parte, Biden destacó que el acuerdo es “un modelo” que se puede aplicar a “otros desafíos planteados por el modelo económico chino”.

“Hemos acordado trabajar juntos para desafiar y responder a las prácticas de China en un sector que le da a las compañías chinas una ventaja injusta”, señaló el mandatario.

En un comunicado, la empresa Airbus saludó el acuerdo y apuntó que “proporcionará bases para crear un escenario nivelado” por el que han peleado desde el inicio de la disputa, lo que “se suma a los muchos desafíos que enfrenta la industria”.

“Boeing respaldará plenamente los esfuerzos del Gobierno estadounidense para garantizar el respeto de los principios de este acuerdo”, dijo por su parte el fabricante norteamericano en un comunicado.

Sin embargo, la agenda bilateral aún carga sensibles problemas por resolver, como la urgencia de hallar una salida a la grave disputa comercial que comenzó en 2018 cuando el entonces presidente Trump impuso elevados aranceles a la importación de acero y aluminio europeos.

La UE respondió con la adopción de aranceles a productos estadounidenses por valor de 2.800 millones de euros.

“Fue muy bueno escuchar claramente que Estados Unidos está de acuerdo con nosotros en que la UE no es una amenaza a su seguridad nacional”, apuntó Von der Leyen.

“Hemos acordado que ambos queremos preservar una industria de acero y aluminio que sea vibrante, y tenemos que trabajar juntos para atender el serio problema de sobrecapacidad global que enfrentamos”, añadió.

Desde la llegada de Biden a la Casa Blanca, las partes dieron señales de estar interesadas en una solución a esta situación, pero ahora los europeos esperan gestos concretos y no solo discursos.

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