Islamabad (DPA, ANSA) - Los jefes de gobierno de India y Pakistán se reunieron ayer en Islamabad, por primera vez después de dos años de tensiones, acusaciones y agresiones mutuas, que los dejaron a un paso de entrar en guerra por cuarta vez en su historia. Durante el encuentro, que duró poco más de una hora, ambos líderes analizaron la situación en Cachemira, provincia que las dos naciones se disputan desde hace tiempo.
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El primer ministro indio, Atal Behari Vajpayee, y el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, se sonrieron y estrecharon la mano, en un gesto afectuoso que hasta hace no demasiado tiempo habría sido impensable.
«Los dos líderes se declararon satisfechos por la normalización de sus relaciones y expresaron la esperanza de que este proceso siga», dijo el ministro de Relaciones Exteriores indio, Yashwant Sinha.
Su colega paquistaní de Información, Sheikh Rashid, mencionó expresamente el tema de Cachemira como punto central del coloquio, además del diálogo bilateral y el terrorismo. El encuentro se produjo en el marco de la XII Cumbre de la Asociación de Cooperación Regional del Sur de Asia (SAARC) en Islamabad. Precisamente, muchos analistas señalan que el fracaso de la SAARC, en comparación con otras experiencias similares exitosas, como la Unión Europea o la surasiática ASEAN, se debe en gran parte al constante conflicto entre India y Pakistán, los dos miembros más grandes de la organización.
«Nuestros lazos religiosos, idiomáticos, étnicos y culturales son más duraderos que las barreras relativamente nuevas de prejuicios políticos que hemos erigido», dijo Vajpayee en la cumbre.
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