Comenzó campaña electoral afgana pese a la violencia
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Varios países han prometido enviar más tropas, entre ellos España, que aprobó aumentar los efectivos en Afganistán hasta 1.040 militares, el grueso de los cuales llegará mañana a Mazar-i-Sharif, en la provincia de Balkh.
Sin embargo, las Fuerzas de Seguridad apenas tienen control fuera de Kabul, y el Gobierno afgano, que pretendía desarmar antes de las elecciones al menos al 40 por ciento de los 100.000 milicianos que se calcula que hay en el país, no ha conseguido su objetivo.
Sólo han sido desmovilizados unos 11.000 hombres, ya que el desarme se ha encontrado con la resistencia de los "señores de la guerra", que actúan como gobernadores regionales y temen perder su poder.
Además de los enfrentamientos entre los jefes tribales, la celebración de las elecciones se enfrenta a la amenaza de los miembros de la red terrorista internacional Al Qaeda y del depuesto régimen Talibán, que han incrementado sus ataques en los últimos meses y han amenazado con boicotear los comicios.
Estos grupos rebeldes han cometido numerosos atentados desde la convocatoria de las presidenciales, provocando la muerte a más de 20 personas, entre ellas 12 empleados públicos que trabajaban en la organización de las elecciones.
Por otro lado, el proceso de registro de votantes ha sido un éxito, pese a los ataques contra los funcionarios y oficinas de la Comisión Electoral, y se han registrado 10,5 millones de personas, incluyendo a miles de afganos que se encuentran refugiados en Irán y Pakistán, que también tomarán parte en los comicios.
Sin embargo estas cifras, y el hecho de que se hayan detectado irregularidades en el uso de las tarjetas de inscripción en el censo electoral, hacen temer que pueda haber casos de fraude e inscripciones múltiples.
Los comicios podrán a prueba la capacidad del ejecutivo de Karzai de garantizar la seguridad en el país, amenazada por las luchas tribales y religiosas, los ejércitos privados de los "señores de la guerra", y los ataques de los rebeldes ultraintegristas islámicos talibanes y de Al Qaeda, que luchan contra el régimen de Kabul, sobre todo desde las regiones montañosas del sur y sureste del país.
En principio, según lo acordado en la Conferencia de Bonn para la Reconstrucción de Afganistán en diciembre de 2001, tras la caída del régimen ultraintegrista islámico Talibán, las primeras elecciones afganas debieran haber sido el pasado junio, pero se retrasaron a septiembre, fecha que posteriormente fue retrasada hasta octubre.
Los comicios presidenciales y legislativos deberían haberse celebrado conjuntamente, pero la violencia e inestabilidad del país, junto con la falta de fondos suficientes para organizarlos, han obligado a desligarlos, y las elecciones legislativas no tendrán lugar hasta la primavera del 2005.



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