6 de julio 2009 - 00:41

Con aparente calma en Honduras, Zelaya viajará a EEUU para entrevistarse con Hillary Clinton

Manuel Zelaya.
Manuel Zelaya.
La tensión bajó en Honduras, un día después de que un joven y una segunda persona aún no identificada murieran en unos incidentes, pese a lo cual los seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya se volvieron a manifestar de forma pacífica por las calles de la capital.

Tegucigalpa recobró una aparente tranquilidad tras la tensión vivida el domingo, cuando el avión del depuesto gobernante hizo un intento fallido por aterrizar en el aeropuerto de la ciudad.

El joven Isy Obed Murillo, de 19 años, murió el domingo en los enfrentamientos de los miles de simpatizantes que esperaban a Zelaya con las fuerzas del orden en el aeropuerto, víctima de un balazo en la cabeza cuya autoría no ha sido establecida por las autoridades policiales, que han anunciado una investigación pero que no han dado detalles del incidente.

Por su parte, Manuel Zelaya confirmó en Managua, donde se encuentra, que viaja a Washington y que se reunirá con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.

Zelaya dijo a los periodistas en un centro comercial de Managua, adonde llegó a comprar un sombrero vaquero, escoltado por policías nicaragüenses, que partirá de Nicaragua hacia la capital estadounidense, después del intento fallido de regresar a su país ayer domingo.

"Estamos saliendo a una entrevista con el Departamento de Estado (de EE.UU.) y con la secretaria de Estado, Hillary Clinton", señaló el depuesto gobernante hondureño.

Desde Washington se informó que la reunión está prevista para las 17.00 GMT del martes.

Zelaya explicó que en esas reuniones hablarán del cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos (OEA) "sobre lo que mandan los preceptos de la Carta Democrática para el Sistema Interamericano, que tiene que ver con el respeto a los regímenes surgidos de la voluntad popular".

También lo referente a las "sanciones que estos regímenes tienen que sentir a nivel internacional, con el fin de que estos eventos que se han dado, como el caso de Honduras, no se vuelvan a repetir en sus países y en ninguna parte del mundo", agregó Zelaya.

"La interrupción por la fuerza de un Gobierno electo por la voluntad del pueblo es una violación a todos los principios de los derechos democráticos de los pueblos", enfatizó.

Asimismo, el depuesto gobernante hondureño afirmó que volverá a intentar entrar a su país, pese al intento fallido del domingo.

"Ayer hice los intentos. Lógicamente mi error fue avisarles, porque me pusieron retenes, al Ejército, francotiradores y empezaron a asesinar gente. Ahora no voy a avisar", indicó, y dijo que regresará como "presidente electo y en funciones de los hondureños".

"Claro que no les voy a decir (cómo llegará), porque entonces se preparan, pero me pueden esperar por cualquier lugar de Honduras, en cualquier municipio, en cualquier departamento", señaló Zelaya, quien observó que en Honduras la Constitución dice que ningún hondureño puede ser expatriado, y menos si es el presidente de la República.

"Voy a empezar a entrar a Honduras y hacer lo que siempre he hecho: manifestaciones públicas, democráticas, abiertas y amplias", sostuvo.

Zelaya llegó a Managua procedente de El Salvador tras su fallido intento de entrar de nuevo en Honduras.

El depuesto presidente hondureño fue detenido y expulsado del país por los militares el pasado 28 de junio, y ese mismo día el Congreso hondureño lo destituyó y nombró en su lugar al hasta entonces titular del Legislativo, Roberto Micheletti.

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