Con un ensayo de misiles, Seúl y Washington hicieron su demostración de fuerza
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La respuesta de Seúl y Washington va a contramano de lo planteado por los líderes ruso, Vladimir Putin, y chino, Xi Jingping, durante su encuentro en Moscú, en el que pidieron a Corea del Norte una moratoria en sus pruebas de armamento e instaron a los dos aliados a abstenerse de ejecutar grandes maniobras conjuntas.
Por su parte, los medios norcoreanos siguieron publicando detalles del ensayo del martes, el primero que Pyongyang realizó con un misil intercontinental.
El gobierno norcoreano detalló en un comunicado de su agencia KCNA que el propio líder norcoreano, Kim Jong-un, calificó el proyectil de "regalo para los bastardos americanos en el Día de la Independencia" tras haberlo lanzado en 4 de julio, la mayor festividad nacional de Estados Unidos.
También se aseguró que el proyectil tiene "capacidad de cargar una gran ojiva nuclear", una afirmación de la que dudan los expertos.
No obstante, el propio ministro de Defensa surcoreano, Han Min-koo, admitió ante un comité parlamentario que la capacidad de Pyongyang para miniaturizar cabezas nucleares para equiparlas en misiles ha alcanzado un nivel "considerable".
En definitiva, y aunque Seúl ha admitido que lo lanzado por Pyongyang es efectivamente un misil intercontinental, el Ministerio de Defensa surcoreano no puede afirmar aún que Pyongyang haya logrado desarrollar plenamente con éxito un ICBM.
La insistencia que ha mostrado con estos test en los últimos meses han incrementado la tensión en la región y endurecido la retórica de Washington, que ha insinuado la posibilidad de llevar a cabo ataques preventivos contra Corea del Norte.



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