Las protestas estudiantiles volvieron a sacudir Francia este martes, con una nueva jornada de movilizaciones y bloqueos de establecimientos educativos en reclamo de mayores inversiones, mejores condiciones de enseñanza y respuestas concretas del gobierno de Emmanuel Macron.
Continúan las protestas estudiantiles en Francia: reclaman más inversión y denuncian que el gobierno no los escucha
Miles de estudiantes franceses regresaron este martes a las calles para exigir mejores condiciones educativas y cuestionar las respuestas de la gestión de Emmanuel Macron. Las manifestaciones, que recibieron el respaldo de Greta Thunberg, se desarrollan en medio de una creciente tensión política.
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Siguen las protestas estudiantiles en Francia.
Las organizaciones que encabezan las manifestaciones consideran insuficientes las medidas anunciadas por las autoridades y sostienen que sus principales demandas continúan sin resolverse. En ese contexto, la activista ambiental sueca Greta Thunberg se sumó a una de las concentraciones para expresar su respaldo a los jóvenes.
La convocatoria se produjo durante una semana considerada decisiva por los organizadores, debido a la proximidad de las vacaciones escolares de otoño, que se extenderán durante 15 días. Además, las movilizaciones podrían confluir con las protestas previstas para el sábado contra el aumento del costo de vida.
En París, agrupaciones estudiantiles, sindicatos y organizaciones universitarias convocaron a una marcha hacia la zona de Los Inválidos, ubicada cerca de las oficinas del primer ministro, Sébastien Lecornu, y del Ministerio de Educación.
"No nos escuchan, iremos a buscarlos", advirtió la Unión Estudiantil a través de su cuenta de X, después de varios días de reclamos para conseguir una reunión con el jefe de Gobierno.
La jornada comenzó con bloqueos en distintos liceos franceses. Según informó el ministro de Educación, Édouard Geffray, alrededor de 200 establecimientos permanecerán cerrados, una cifra que representa una "disminución respecto a las semanas anteriores".
Hasta 200.000 manifestantes y el apoyo de Greta Thunberg
Las autoridades francesas estimaron que entre 130.000 y 200.000 personas participarían de las movilizaciones convocadas para este martes en diferentes ciudades del país.
La cifra sería inferior a la registrada una semana antes, cuando las protestas reunieron entre 266.000 y 450.000 manifestantes, según los distintos recuentos, en una de las mayores movilizaciones estudiantiles francesas desde Mayo de 1968.
Uno de los principales focos de protesta se concentró en el liceo Paul Éluard de Saint-Denis, al norte de París, donde los estudiantes recibieron la visita de Greta Thunberg.
La activista sueca expresó su apoyo a las reivindicaciones educativas y aseguró sentirse "enormemente orgullosa de los estudiantes franceses".
"Nos están robando nuestro futuro y, como hemos podido comprobar aquí, las escuelas no reciben las inversiones que necesitan. Esto envía un mensaje a los jóvenes: 'En nuestra sociedad, ustedes no son una prioridad'", manifestó.
La mayoría de los manifestantes tiene entre 15 y 18 años y cursa los últimos años de la educación secundaria, una etapa marcada por la preparación para el ingreso a los estudios superiores.
Se trata, además, de una generación cuya escolaridad obligatoria estuvo atravesada por los confinamientos de la pandemia de covid-19 en 2020, un antecedente que se suma a las dificultades educativas denunciadas actualmente.
Qué reclaman los estudiantes y por qué rechazan las medidas del Gobierno
Las demandas de las organizaciones estudiantiles abarcan diferentes problemas del sistema educativo francés, desde la falta de docentes hasta las condiciones edilicias de los establecimientos.
Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con la ausencia de profesores sustitutos, que provoca interrupciones en las clases cuando los docentes titulares no pueden asistir.
También denuncian jornadas escolares que pueden alcanzar las diez horas diarias, con extensos períodos libres entre materias, además de edificios deteriorados y aulas que no cuentan con instalaciones adecuadas para afrontar las temperaturas extremas.
Otro de los puntos de conflicto es Parcoursup, el sistema utilizado para gestionar el acceso a la educación superior, cuya transparencia es cuestionada por los estudiantes.
Ante el crecimiento de las protestas, el ministro Édouard Geffray anunció a finales de la semana pasada la contratación acelerada de 3.000 profesores sustitutos.
Sin embargo, las agrupaciones estudiantiles consideraron que la medida representa apenas una respuesta parcial a los problemas estructurales del sistema.
Por ese motivo, mantienen su exigencia de implementar un plan de inversión de €10.000 millones, equivalente a aproximadamente u$s11.200 millones, destinado a mejorar las condiciones de los liceos.
La propuesta contempla la necesidad de reforzar los recursos educativos y atender los problemas de infraestructura que afectan a numerosos establecimientos.
Denuncias de violencia policial y el pedido de Macron
Aunque la mayor parte de las movilizaciones se desarrolló de manera pacífica, algunas jornadas estuvieron marcadas por enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Los incidentes dejaron decenas de personas heridas y generaron cuestionamientos por el accionar policial.
Entre los casos más graves denunciados se encuentra el de un joven que perdió una mano tras el impacto de una granada aturdidora utilizada por agentes policiales, mientras que otro sufrió la pérdida de visión de un ojo.
Estos episodios intensificaron las críticas hacia la respuesta de las autoridades y colocaron la actuación de las fuerzas de seguridad en el centro del debate político.
Frente a ese escenario, el presidente Emmanuel Macron pidió que las manifestaciones se desarrollen "en calma, con orden y respetando tanto las personas como los bienes".
El mandatario también cuestionó al partido de izquierda La Francia Insumisa, encabezado por Jean-Luc Mélenchon, al que acusó de intentar "aprovecharse" del descontento de los estudiantes.
Las declaraciones se produjeron en un contexto de creciente tensión entre el oficialismo y distintos sectores de la oposición, cuando restan menos de siete meses para las elecciones presidenciales que definirán al sucesor de Macron.
Las protestas estudiantiles se suman al malestar por el costo de vida
La conflictividad educativa coincide con un escenario de preocupación social por el poder adquisitivo y las políticas económicas impulsadas por el Ejecutivo francés.
El Gobierno busca avanzar en el Parlamento con el presupuesto de 2027, que contempla un importante ajuste fiscal destinado a reducir los elevados niveles de déficit y deuda pública.
Las medidas generan cuestionamientos en diferentes sectores sociales y podrían ampliar el alcance de las protestas durante los próximos días.
En paralelo, la situación se convirtió en uno de los principales temas de discusión política de cara a las elecciones presidenciales, en las que la dirigente de ultraderecha Marine Le Pen aparece al frente de los sondeos mencionados en el escenario electoral.
Ante la presión estudiantil, el primer ministro Sébastien Lecornu anunció que presentará modificaciones para incorporar "algunas de las propuestas formuladas" por los alumnos durante una consulta realizada por internet.
Entre los principales problemas señalados en ese relevamiento aparecen las jornadas escolares sobrecargadas y el deterioro de los edificios educativos.
Sin embargo, las organizaciones estudiantiles mantienen sus reclamos y consideran que los anuncios oficiales todavía no representan una solución suficiente.
Con cientos de liceos afectados, nuevas marchas y la posibilidad de que las protestas educativas se articulen con los reclamos por el costo de vida, Francia afronta otra semana de tensión social y política, mientras el Gobierno intenta contener el descontento de una generación que exige mayor participación en las decisiones sobre su futuro.
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