«La ocupación en Irak está siendo traumática. Debe ser uno de los períodos más humillantes de la historia de este pueblo. ¿A quién le gustaría ver a su país ocupado? A mí no me gustaría ver tanques extranjeros en Copacabana.» Esta fue la última declaración pública del brasileño Sergio Vieira de Mello, en una entrevista con el diario «O Globo» publicadas el lunes.
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Vieira de Mello, víctima de un atentado terrorista ayer en Bagdad, tenía 55 años y una novia argentina. Había actuado en todos los conflictos y crisis humanitarias más graves de los últimos treinta años, como los de Bosnia, Timor Oriental, Ruanda, Kosovo y Líbano. Fue nombrado en mayo pasado como representante especial de la ONU en Irak, en donde procuraba reconstituir el rol de Naciones Unidas luego de que ese organismo, presidido por Kofi Annan, fuera ignorado por las fuerzas atacantes.
«Incluso las guerras tienen sus leyes. Nadie debe ser privado arbitrariamente de la vida. Nadie debe ser detenido arbitrariamente y no se debe someter a nadie a la tortura. Todo individuo tiene el derecho a la presunción de inocencia», había advertido a su llegada a Bagdad.
• Conducción
Desde setiembre de 2002 sucedió a la irlandesa Mary Robinson en el cargo de alto comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, puesto que había conservado a pesar de su nueva función en Irak. «Ser un hombre del sistema no significa ser un burócrata que se ha pasado la vida sentado en un despacho», recordó Vieira de Mello en el momento de su nombramiento como alto comisionado. «Se pueden aplicar los mismos principios de forma distinta en función de la cultura, la historia y la religión», preconizaba este egresado en filosofía y ciencias humanas de la Universidad de la Sorbona en París.
En octubre de 1999, como administrador de Timor Oriental condujo a ese país hacia la independencia. Poco antes, en junio, había sido designado por Annan para administrar provisionalmente Kosovo.
En 1969 había comenzado a trabajar para el alto comisionado para los refugiados (ACNUR) en Ginebra, y luego ejerció cargos en Bangladesh, Sudán, Chipre, Mozambique y Perú. Más tarde, actuó en el Líbano entre 1981 y 1983. Después, ocupó diferentes puestos de dirección en el ACNUR en Ginebra, antes de dirigir en 1994 la Fuerza de Protección de Civiles de la ONU (Forpronu) para la ex Yugoslavia, en el momento álgido de la guerra en Bosnia. Tras el genocidio ruandés, Sergio Vieira de Mello fue durante algunos meses de 1996 coordinador humanitario para la región de los Grandes Lagos, en Africa oriental, y luego fue nombrado alto comisionado adjunto para los refugiados.