Pyongyang había informado sobre su plan de colocar en órbita un satélite de comunicaciones, pero según Estados Unidos, Corea del Sur y Japón se trata en realidad de un test de un misil de largo alcance.
Los tres países situaron barcos de guerra dotados con radares Aegis y un sistema antimisiles en el Mar de Japón para seguir el lanzamiento. También Rusia puso en alerta su Fuerza Aérea.
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