Correa quiere renegociar la deuda de común acuerdo

Mundo

Quito (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente de Ecuador, Rafael Correa, sorprendió ayer con un discurso conciliador en el que anunció que su gobierno apelará a «mecanismos de mercado» para renegociar la deuda pública, un día después de que su movimiento político obtuviera la mayoría en la elección de la Asamblea Constituyente. Asimismo, el mandatario descartó que la nueva carta magna esté inspirada en la venezolana de Hugo Chávez y anunció que llamará a elecciones anticipadas, elementos que usó para paliar el temor que genera su prometido cierre del Congreso.

Los acreedores temen que Quito apele a fórmulas unilaterales para avanzar en su programa de reducción de deuda. Sin embargo, el líder izquierdista aseguró: «Sí, probablemente renegociaremos deuda utilizando instrumentos de mercado». «Nuestra deuda está 9%-10% (de tasa de interés anual), cuando uno puede acceder a fondos internacionales a 4%-5%», dijo Correa a corresponsales extranjeros.

La deuda pública de Ecuador ascendió en julio a 13.351 millones de dólares (cerca de 25% del PBI), de los cuales 77,7% correspondió a compromisos externos, según fuentes oficiales. Ecuador destinará unos 2.800 millones de dólares para el servicio de la deuda interna y externa este año y unos 2.000 millones de dólares en 2008. Como consecuencia de estas declaraciones, subieron los bonos soberanos de Ecuador -el 2030 ganó 1,938 punto-, que también se beneficiaron de un ambiente positivo para los mercados emergentes.

  • Mayoría propia

    La conferencia de Correa se produjo un día después de que su partido, Alianza País, se impusiera ampliamente en la disputa por los 130 escaños de una Asamblea Constituyente que tendrá plenos poderes para reformar la Constitución y el Estado.

    Alianza País -un movimiento que se autocalifica como de izquierda y nacionalistacontaría entre 70 asambleístas -otras proyecciones elevan los escaños a 80-, lo que le permitiría manejar el organismo y aprobar las reformas sin la intervención de otras fuerzas.

    Los inversores temen que la Asamblea apruebe reformas que atenten contra la estabilidad fiscal del país, como la aplicación de subsidios generalizados o medidas que vayan contra los capitales privados, y comprometan así a futuro la capacidad de pago del país.

    Correa dijo que no tiene nada en contra de la inversión foránea o la prudencia fiscal, pero aseguró que la Asamblea va a marcar una nueva ruta para el país, a fin de conjugar la operación del mercado con las necesidades de una población de 13 millones de habitantes, de los cuales la mitad es pobre.

    Durante la conferencia de prensa, Corra aseguró que tomará el ejemplo de la Asamblea colombiana de 1991 y disolverá el Congreso, dominado por la oposición, dejando su función en manos de una «comisión que legisle y fiscalice mientras trabaja la Constituyente». «Con el Congreso es muy difícil actuar y creo que el pronunciamiento del pueblo ecuatoriano ha sido contundente: el Congreso tiene que irse a la casa», afirmó y señaló que cuando la nueva carta sea aprobada mediante referendo, tendrán que celebrarse elecciones, «al menos para presidente y vicepresidente y legislativas».

  • Ratificación

    Correa mostró su reticencia a copiar modelos externos y ratificó que su proyecto constitucional no será de inspiración venezolana, como sostiene insistentemente la oposición dada la amistad del mandatario con su colega Hugo Chávez. «¿Que si nos parecemos al caso venezolano, al caso boliviano? Acá nos vamos a parecer al caso ecuatoriano. Va a ser una Asamblea muy inclusiva, muy participativa», enfatizó.

    Correa también negó que las reformas constitucionales puedan ser bloqueadas por la oposición como ocurrió en Bolivia, donde al cabo de un año de discusiones no ha sido aprobado ningún artículo.

    En ese sentido, explicó que para el aval de un artículo la Asamblea ecuatoriana requerirá de 66 votos, la mitad más uno del total de miembros. La Constituyente ecuatoriana se instalará el 31 de octubre por un período de 180 días con una prórroga de 60 más. Para entrar en vigencia, la Constitución deberá ser aprobada en un referendo previsto para 2008.
  • Dejá tu comentario