Corte marcial hoy al primer oficial que se rebeló a Bush

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• El teniente Watada se negó a pelear en Irak y es un emblema contra la guerra. • El Senado trata hoy una resolución que condena el nuevo despliegue de tropas.

Seattle (Reuters, AFP) - El teniente del Ejército de EE.UU. Ehren Watada, el primer oficial que rechazó públicamente órdenes para servir en Irak, gesto que lo convirtió en un símbolo del movimiento contrario a la guerra, enfrenta hoy una corte marcial en Fort Lewis, estado de Washington.

Más allá de la suerte que corra el militar, que podría ser condenado a 4 años de reclusión, el fallo sentará un precedente acerca de los límites a la libertad de expresión de los soldados en actividad.

El juicio coincidirá con el esperado tratamiento en el Senado de un proyecto de resolución -no vinculante- que condena la decisión de la Casa Blanca de enviar 21.500 soldados más a Irak. Los demócratas están de acuerdo con enviar ese potente mensaje político, pero se dividen a la hora de definir cuál deberá ser el tenor del rechazo. En tanto, algunos republicanos podrían acompañar la moción.

Watada, un oficial de artillería de 28 años nacido en Hawaii, rechazó en junio de 2006 órdenes para desplegarse en Irak, con el argumento de que se opuso a la decisión del presidente George W. Bush de iniciar la guerra.

Será enjuiciado bajo el código de la justicia militar por los cargos de expresar desprecio hacia su comandante en jefe, de conducta improcedente para un oficial y un caballero y de no viajar con su unidad a Irak el 22 de junio de 2006 en forma premeditada.

  • Imputaciones

    Los cargos se refieren a declaraciones realizadas por Watada el 6 de junio, cuando defendió su postura sobre la base de que Bush comenzó una guerra ilegal e inmoral.

    «Yo nunca podría concebir que nuestro líder traicione la confianza que depositamos en él. A medida que leía sobre el nivel de engaño que utilizó la administración para iniciar y procesar esta guerra, estaba alarmado. Comencé a sentir vergüenza de lucir el uniforme», dijo entonces. «Si el presidente puede traicionar mi confianza, es tiempo que evalúe lo que me dice que haga», afirmó Watada, de acuerdo con la hoja de cargos de la corte marcial. La acusación de conducta improcedente se refiere a declaraciones en las que el oficial alentó a los soldados a «dejar caer sus armas» para resistir las órdenes de un gobierno autoritario.

    Seguidores de Watada planean efectuar hoy una manifestación frente a Fort Lewis, en tanto otro grupo hará lo propio frente a la Casa Blanca en la capital.

    Watada ingresó en el ejército en 2003 y fue enviado a Corea del Sur hasta 2005, cuando fue transferido a Fort Lewis para preparar el despliegue en Irak. El oficial solicitó ser enviado a Afganistán, algo que le fue denegado.

    Su caso ha logrado un importante adhesión en un país que ya no apoya la guerra en Irak. Quienes lo apoyan enfatizanque es el primer oficial del ejército en negarse públicamente a combatir en Irak y que rechazó ampararse en el derecho a la objeción de conciencia porque no se opone por principio a toda guerra, sino puntualmente a la que se libra en Irak.

    «No es que tenga miedo, ocurre que creo vehementemente que esta guerra es ilegal e inmoral y que participar en ella violaría mi juramento a este país», dijo Watada la semana pasada en una entrevista.

    «Este caso probará los límites de lo que es libertad de expresión entre los militares», dijo Kathleen Duignan, director ejecutivo del Instituto Nacional de Justicia Militar, una organización sin fines de lucro.

    Amnistía Internacional (AI) exigió ayer a la justicia militar de EE.UU. que respete el derecho a la libertad de conciencia de Watada. «Si es declarado culpable, Amnistía Internacional considerará a Ehren Watada como un prisionero por razones de conciencia y pedirá su liberación inmediata e incondicional», afirmó en un comunicado la directora del programa para las Américas de AI, Susan Lee.

    «Creo tan firmemente en esta causa que iría a prisión y moriría por defenderla. Aceptaría cualquier pena y tendría el consuelo de tener la conciencia limpia, aunque lo más fácil y seguro sería cumplir con mi año en Irak», afirmó Watada en la misiva que ahora usan los fiscales para pedir su condena.
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