Crecen las acusaciones de negligencia en la organización de la Love Parade

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Dos días después de la tragedia ocurrida en la megafiesta Love Parade, en la que murieron 19 personas en la ciudad alemana de Duisburgo, se acumulan los indicios de que hubo negligencia por parte de la organización.

Un documento de la alcaldía de Duisburgo pone de manifiesto, según publica Spiegel online, importantes carencias en los planes de seguridad para la megafiesta de música tecno.

La publicación cita un documento mediante el cual las autoridades municipales liberaron a la empresa Berliner Lopavent, organizadora del festival, de respetar el ancho obligatorio para los caminos de evacuación y de planificar la presencia del cuerpo de bomberos.

Por otro lado, se señala que el área de la fiesta tenía capacidad para 250.000 personas, y los organizadores afirmaron horas antes del accidente que llegaron a reunir 1,4 millones.

El presidente del sindicato alemán de policía, Rainer Wendt, consideró posible que la seguridad se haya visto perjudicada porque tanto las autoridades municipales como los organizadores decidieron reducir costos. "Lo sugieren varias cosas. Por ejemplo, que no haya habido cámaras de vigilancia en el lugar, que habrían permitido una reacción rápida", dijo Wendt a una cadena de televisión.

También el mayor organizador de conciertos de Alemania, Marek Lieberberg, remitió la tragedia a la codicia de la ciudad de Duisburgo y a la inexperiencia de la organización. "No hubo tragedia; esto fue el resultado de una conjunción fatal de autoridades completamente superadas y organizadores incompetentes", afirmó.

La fiscalía federal continuó con las investigaciones iniciadas el fin de semana, para lo cual tomó declaración a testigos y se incautaron documentos mediante los que se comprobará si los planes de seguridad eran adecuados.

La policía informó hoy que la cifra de heridos fue de 511 personas, 43 de las cuales siguen internadas y una de ellas está grave.

En el centro de las críticas está la ciudad de Duisburgo, a cuyo frente está el alcalde Adolf Sauerland, que -en su única presentación ante la prensa- negó que el gobierno que lidera tenga responsabilidad alguna en lo ocurrido.

En su opinión, la estampida "no se debió a que el concepto de seguridad no haya funcionado, sino posiblemente a debilidades individuales", aunque no especificó a quién se refería. El alcalde de la ciudad de apenas 500.000 habitantes solicitó luego "comprensión" por no hacer más declaraciones. "Por protección a mis colaboradores", justificó.

La empresa organizadora del festival deslindó por su parte su responsabilidad: "El concepto de seguridad que se acordó con la policía y con la ciudad no dejó lugar a ningún tipo de inquietud", dijo el empresario Rainer Schalle, dueño de la sociedad que desde 2006 organiza el festival.

Sin embargo, la policía negó haber participado en la elaboración del plan de seguridad: "La policía no tiene ninguna responsabilidad. La ciudad y los organizadores son responsables", señaló Wendt al diario Bild.

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