Continúan las protestas en Chile y Piñera convocó a policías y carabineros retirados

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Un centenar de organizaciones se agruparon en medio del paro para presionar al gobierno para que profundice las reformas sociales. Asimismo, más de 80.000 personas se movilizaron por la capital.

Con barricadas incendiarias en varios puntos de Santiago y una multitudinaria marcha que reunió en Santiago a 80.000 personas se vivió este martes un llamado a paro general en Chile, convocado por un centenar de organizaciones sociales para presionar al gobierno de Sebastián Piñera para que profundice en las reformas sociales. Asimismo, el mandatario convocó a policías y carabineros retirados para sumarse a las fuerzas nuevamente con el fin de reprimir las protestas. Continúan las denuncias contra el gobierno luego de que más de un centenar de manifestantes perdieran al menos uno de sus ojos producto del ataque de los carabineros.

En la jornada, el peso chileno se desplomó 3,1% y alcanzó su valor mínimo histórico, de 783,82 unidades, mientras que la Bolsa de Comercio de Santiago cerró con una caída de 1,57% en medio de los temores sobre los efectos en la economía de la extensión de la crisis social.

A primera hora, las fogatas impidieron el paso de vehículos en algunos accesos a Santiago y una gran marcha convocó a 80.000 personas -de acuerdo a cálculos del gobierno- por la céntrica avenida Alameda, cubierta en ambas calzadas por manifestantes que exigían la renuncia del mandatario derechista.

Huelga general en Chile.mp4

Las movilizaciones de este martes ante la huelga general en Chile.

Con bombos, banderas chilenas y de las asociaciones gremiales que adhirieron a la protesta -principalmente entidades públicas- los manifestantes se agruparon en Plaza Italia, epicentro de las protestas, para luego marchar varias cuadras hasta la sede de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), pasando frente a la casa de gobierno, donde al final de la manifestación, se registraron enfrentamientos con la Policía.

"El descontento es por muchos temas (...) Todo lo que ha ofrecido el presidente es insuficiente, una burla", dice Karen Delgado, una oficinista de 29 años, en medio de la marcha.

Chile arrestos.mp4

Continúan las detenciones arbitrarias a manifestantes en Chile.

"Le pido al presidente escuchar lo que pedimos y deje de dilatar con estas medidas parche. No escucha a la gente", agrega.

Enfrentamientos entre manifestantes y la policía también se registraron en la ciudad de Concepción (sur), mientras varias tiendas fueron saqueadas en el balneario de Viña del Mar y el turístico puerto de Valparaíso, en el centro del país.

Disparo a los ojos de un manifestante chileno.mp4

Un manifestante recibe un disparo de balines de parte de carabineros en medio de las protestas en Santiago.

El transporte público operó de mañana con relativa normalidad pero se anunció que los buses circularían por Santiago solo hasta las 17H00 locales. El metro también redujo su horario de funcionamiento.

El llamado a huelga general se produce a más de tres semanas de que estallaran las primeras protestas sociales, convocada por la llamada "Mesa Social", que reúne a más de un centenar de organizaciones sociales, entre ellas la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (Anef), el Colegio de Profesores, trabajadores de la salud pública, empleados portuarios y de los aeropuertos.

La Confederación Nacional del Cobre, que agrupa a trabajadores tercerizados de la minería, también se unió al llamado, pero la empresa estatal Codelco, la mayor productora mundial de cobre, operaba con normalidad. Chile es el principal productor mundial de cobre con casi un tercio de la oferta global, equivalente a unos 5,6 millones de toneladas producidas al año.

Las escuelas públicas adhirieron a la paralización y gran parte de los privados también, algunos por razones de seguridad. La mayoría de las universidades no tiene actividades desde que estallaron las movilizaciones.

En los sectores privados, los llamados de la Central Unitaria de Trabajadores -la mayor multisindical del país- tienen un escaso apoyo, en un país con bajo nivel de sindicalización.

La pulseada llega en momentos que el presidente Piñera dio un giro al anunciar el inicio de un proceso para cambiar la Constitución que se mantiene como herencia de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), aunque no con una Asamblea Constituyente -como se pide en las calles- sino a partir de un Congreso Constituyente, cuyos detalles y composición aún no se definen.

El presidente de Chile hizo esta noche un llamado a todos los actores a lograr tres grandes acuerdos para salir de la crisis social que afecta al país, en materia de Paz, Justicia y una nueva Constitución, para la que se llamaría a un plebiscito ratificatorio. Sin embargo, puso el foco en reducir las protestas que reclaman las reformas sociales.

"Le he solicitado al ministerio del Interior que mañana presente querellas por la Ley de Seguridad Interior del Estado contra aquellas personas que han promovido o fomentado" los actos de violencia, dijo Piñera.

Asimismo, señaló: "Hemos decidido abrir la posibilidad de reintegración a Carabineros y la PDI a todas las personas que hayan tenido un retiro reciente (?) Pero sin duda, esto no es suficiente", anunció el mandatario. "Esta situación tiene que terminar, y tiene que terminar ahora", planteó.

Acto seguido, hizo un llamado a concretar tres acuerdos nacionales para superar la crisis. En el primero fue enfático: un acuerdo por la paz, "que nos permita condenar en forma categórica y sin ninguna duda" la violencia ocurrida en las manifestaciones.

En un segundo punto, Piñera apuntó que impulsará un acuerdo por la justicia, "para impulsar una robusta agenda social" y "un Chile con mayor igualdad y menos privilegios".

Y como tercer acuerdo, el mandatario mencionó la Nueva Constitución, con un plebiscito ratificatorio. "La grave situación que vive nuestro país exige, y con urgencia, dejar de lado todas las pequeñeces y las miserias", señaló Piñera, citado por el diario La Tercera.

El gobierno de Piñera logró también un acuerdo con la oposición política para impulsar una reforma tributaria que recaudaría unos 2.000 millones de dólares, destinados a financiar parte de los anuncios sociales que ha realizado para acallar las protestas sociales, y cerró un acuerdo para aprobar el Presupuesto de 2020, incluyendo algunas concesiones sociales.

Pero los gremios exigen reformas más profundas al sistema de pensiones -heredado también de la dictadura- y que entrega pensiones bajas a la mayor parte de sus jubilados, por debajo del salario mínimo (420 dólares). También piden incrementar el presupuesto a la salud pública, donde se atiende casi el 80% de la población chilena, y aumentar el salario mínimo.

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