Aunque no
anunció un
cambio en
la postura
tradicional
de la
Iglesia,
Dionigi
Tettamanzi,
arzobispo
de
Milán, dio
ayer una
inesperada
muestra
de acercamiento
a
los
católicos
divorciados.
Roma (EFE) - El cardenal arzobispo de Milán, Dionigi Tettamanzi, reconoció que la Iglesia Católica ha «descuidado e ignorado» a los separados y divorciados, en una carta publicada ayer en la que les pide que participen en la misa, incluso si no pueden comulgar.
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La misiva se puede comprar a partir de ayer en las librerías de Italia, tiene 23 páginas y se titula «El Señor está cerca de quien tiene el corazón herido».
Tettamanzi expresa su «pesar» a los separados y divorciados que hayan encontrado «hombres o mujeres de la comunidad cristiana» que les hayan «herido de cualquier forma», «juzgado sin misericordia» o «condenado». También reconoce que a los separados y divorciados les parece que sus «sufrimientos» son «descuidados e ignorados» por la Iglesia.
Las palabras del cardenal fueron interpretadas como un pedido de perdón hacia todos ellos, incluidos aquellos que se han vuelto a casar.
Tettamanzi asegura que la Iglesia no los «juzga» ni los «mira como extraños que han faltado a un pacto, sino que se siente partícipe de las necesidades que les tocan íntimamente».
En uno de los párrafos más salientes se lee: «La Iglesia sabe que en ciertos casos no sólo es lícito, sino inevitable tomar la decisión de una separación: para defender la dignidad de la persona, evitar traumas más profundos y custodiar la grandeza del matrimonio, que no puede transformarse en una hilera insostenible de asperezas recíprocas». Sin embargo, el cardenal no se aparta de la doctrina de la Iglesia, ya que confirma que los divorciados no pueden acceder al sacramento de la comunión.
Pese a ello, los invita «a participar con fe en la misa» y declara: «También de vosotros la Iglesia espera una presencia activa».
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