Cuatro condenas por el 21-J en Londres
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Las cámaras de seguridad instaladas masivamente en Londres permitieron realizar una instrucción
eficiente y detallada de los atentados fracasados del 21 de julio de 2005 en Londres.
Ibrahim, que había obtenido tres meses antes el pasaporte británico, había recibido entrenamiento como yihadista en Sudán en 2003.
Por su parte, Omar vivía en el departamento de New Southgate (norte de Londres) que utilizaron los terroristas para montar las bombas entre abril y julio de 2005.
La Fiscalía encontró pruebas sustanciales contra este hombre, tras hallar en su domicilio videos y cintas con imágenes de degollamientos, ataques suicidas y discursos del líder de Al-Qaeda, Osama bin Laden, así como recortes de periódicos sobre las explosiones del 7-J.
Omar, seguidor confeso de los talibanes y que con frecuencia escuchaba los discursos del clérigo radical islámico Abu Hamza, condenado a siete años de cárcel por incitación al asesinato de infieles y otros cargos relacionados con el terrorismo, trató de detonar una bomba en la estación de metro de Warren Street.
En el piso de Omar se encontraron cientos de botellas vacías de peróxido de hidrógeno líquido, elemento clave para fabricar los explosivos.
Este terrorista huyó a Birmingham ataviado con un burka y fue capturado el 27 de julio en una redada de la Policía, que lo encontró metido en una bañera, totalmente vestido y con una mochila a la espalda. Ramzi Mohammed fue declarado culpable de intentar hacer explotar una bomba en un tren de la línea de metro Northern Line cerca de la estación de Oval, al sur de Londres.
A Hussain Osman se lo declaró responsable de fraguar el ataque fallido contra un convoy del metro en la estación de Shepherd's Bush, al oeste de Londres. Este, de 27 años y de origen etíope, fue extraditado el 22 de setiembre de 2005 desde Italia, adonde había huido.
Por su parte, los acusados insistieron en que las bombas eran falsas y que con ellas sólo pretendían expresar su oposición a la guerra de Irak.




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