23 de mayo 2008 - 00:00

Cuba: TV exhibe (y escracha) a disidentes

La Habana (EFE, AFP, DPA) - La televisión oficial cubana realizó ayer inusuales entrevistas a dirigentes de la disidencia para cuestionarles sus supuestos vínculos con Estados Unidos y la financiación que presuntamente reciben de Santiago Alvarez, acusado por La Habana de terrorismo.

El programa «Mesa redonda», que desde el lunes transmite programas en los que se acusa a funcionarios de la Sección de Intereses de EE.UU. en Cuba (SINA) de ser «correos» entre los disidentes internos y una fundación presuntamente dirigida por Alvarez, mostró agresivas entrevistas a opositores.

Los disidentes han sido habitualmente ignorados por los medios cubanos, todos estatales, y por las autoridades de la isla, que los tildan de «mercenarios» al servicio de Washington.

Un locutor indicó que los reporteros fueron a una residencia diplomática, supuestamente de la SINA, «para conocer la reacción de estos personajes mercenarios a las pruebas presentadas» en el programa, que ha acusado repetidamente al jefe de la representación estadounidense, Michael Parmly, de «complicidad» con Alvarez.

  • Blanco

  • La importante dirigente opositora Martha Beatriz Roque, principal blanco de las acusaciones de las autoridades cubanas, respondió: «A mí no me pregunten». La mujer ha manifestado su temor a ir presa y a que las nuevas acusaciones deriven en una nueva oleada de represión, mientras el gobierno de Raúl Castro limita sus iniciativas de reforma al área económica.

    Las cámaras de la televisión oficial recogieron por primera vez unas breves declaraciones de otro disidente, Jorge Luis García Pérez, apodado «Antúnez», a quien la reportera le cuestionó sobre un documento suyo, presuntamente firmado de su puño y letra, en el que admitía haber recibido dinero de la fundación. García respondió: «No, no tengo respuesta a eso».

    Sobre su asistencia a una videoconferencia el pasado 6 de mayo con el presidente estadounidense, George W. Bush, desde la sede de la SINA en La Habana, «Antúnez» dijo: «Sí, para mí fue un honor, lo repito, poder tener ahí al presidente (Bush) muy cerca. No me arrepiento de haber hablado con él».

    Otra entrevistada fue Laura Pollán, de las Damas de Blanco, familiares de un grupo de 75 disidentes condenados en 2003, que respondió sobre la financiación denunciada por el gobierno: «En ningún momento sabíamos que Santiago Alvarez estaba detrás de eso».

    «Martha Beatriz nos entregaba algo, nos decía que era de la Fundación Rescate Jurídico. Miren, ahí está Martha, pregúntele a Martha», agregó Pollán.

    En tanto, el canciller cubano Felipe Pérez Roque calificó de «show decadente», «discurso irrelevante y cínico» y «acto de propaganda ridículo y de mal gusto» el discurso del miércoles de Bush, en el que autorizó el envío de teléfonos celulares a la isla para permitir una libre comunicación entre la población y sus familiares exiliados.

    Bush «es un gobernante agotado, un presidente en salida, desacreditado, un político que es rechazado abrumadoramente en su propio país, un hombre que avergüenza a los norteamericanos, un apestado, un hombre al que la gente le huye», dijo.

    El canciller, en cambio, emplazó a Bush a responder sobre la participación de sus diplomáticos en La Habana en el traslado de fondos de anticastristas a la disidencia interna.

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