2 de mayo 2003 - 00:00

Declaró Bush el fin de la guerra

Declaró Bush el fin de la guerra
Washington, Kabul y Bagdad (ANSA) - El presidente estadounidense viajó al portaaviones Lincoln, que regresa del Golfo tras la victoria estadounidense contra Irak, desde donde declaró anoche, en un mensaje televisado a todo el país, el fin de la guerra contra Irak, aunque no la victoria definitiva, al tiempo que el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, proclamó que está «cerrada» la fase «de los mayores combates» en Afganistán, adonde llegó tras una visita a los países del Golfo.

«La liberación de Irak es un avance crucial en la campaña contra el terror. Hemos sacado a un aliado de Al-Qaeda y cortado una fuente de financiamiento del terrorismo», dijo Bush, pero agregó que «tenemos trabajo difícil que hacer en Irak».

Como muestra de una realidad todavía en ebullición, al menos seis personas murieron y varias sufrieron serias quemaduras como consecuencia de la explosión de un camión para transporte de nafta alcanzado por varios disparos en el centro de Bagdad.


En Faluja, dos individuos lanzaron granadas contra un edificio en donde se encontraban tropas norteamericanas, hiriendo a siete soldados, seis de ellos de gravedad, según el capitán Frank Rosenblatt, de la 82ª división aerotransportada. En esa ciudad sunita, el miércoles murieron tres iraquíes que a su vez protestaban por la muerte de otros trece en días anteriores.

En el sur del país, un soldado británico murió en una explosión, lo que llevó a 33 el número oficial de militares británicos que perdieron la vida desde el inicio de la guerra. El gobierno británico, en tanto, comenzó a enviar diplomáticos para la reapertura de su embajada en Bagdad, y también lo hicieron varias agencias de la ONU.

Del mismo modo que Rumsfeld en Afganistán, Bush descartó declarar una «victoria» en Irak porque los objetivos no están cumplidos en ciento por ciento.

En Irak, Saddam Hussein, sus hijos y los máximos jerarcas de su gobierno no fueron aún capturados ni eliminados. Además, no apareció una sola evidencia de las supuestas armas de destrucción masiva cuya denunciada posesión fue usada como argumento para lanzar la guerra, sin aval de la ONU, lo que representa sin dudas el mayor desafío de EE.UU. para recuperar la credibilidad internacional. En Afganistán, el líder de los talibanes, el mullah Mohammed Omar, y el de la red terrorista Al-Qaeda, Osama bin Laden, son considerados «prófugos».

En ambos países las condiciones de seguridad son precarias y hay contingentes de fuerzas norteamericanas y aliadas.

En Kabul, donde se reunió con el presidente afgano Hamid Karzai, Rumsfeld testimonió su solidaridad con el país al que llamó «liberado».
Rumsfeld agradeció a sus socios en la región por el apoyo en la Guerra del Golfo 2, acordó con Arabia Saudita el retiro casi total de las fuerzas norteamericanas de estancia en la base aérea del país y tuvo «una buena visita» a Irak, según el general Dan Hahn, comandante del quinto cuerpo del ejército norteamericano.

El secretario de Estado,
Colin Powell, en tanto, continuó una gira que incluye los destinos de Damasco y Beirut, dos países (Siria y el Líbano) sospechosos según EE.UU. de financiar el terrorismo.

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