Derecha quedó mejor para el ballottage
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Jean-Marie Le Pen fue uno de los grandes derrotados de la elección presidencial francesa de ayer.
Sus votantes, sin embargo, constituyen un caudal valioso que seguramente se volcará a Sarkozy.
Sus votos superan los obtenidos por Lionel Jospin en anteriores justas y rivalizan con los obtenidos por François Mitterrand en 1981, cuando llegó al Elíseo.
Bayrou debe compensar la tristeza de la eliminación con el azúcar de un resultado que triplica la cifra que obtuvo hace cinco años. Hay que remontarse también a 1981 para encontrar un centrista con más respaldo: Giscard d'Estaing votado por 25% de los franceses.
Otro elemento para destacar es que los tres primeros candidatos concentraron en torno a 73% de los votos. En 2002, Chirac, Jospin y el propio Bayrou sólo fueron respaldados por 42,9%. ¡Treinta puntos!
La novedad de los candidatos, la emoción de las encuestas y las llamadas al voto útil han pulverizado a los pequeños, entre los que sólo Le Pen supera 5%.
Aunque el respaldo de Le Pen no es para tomar a la ligera, parece que el ogro sólo tiene dos opciones: jubilarse o esperar que lo jubilen.
Perdió cinco puntos en cinco años. Es la gran víctima de la participación. Desastre en la extrema izquierda, con nadie por encima de la barra de 5%. Y el viejo Partido Comunista en el coma profundo de 2%.
Gran final en 15 días. ' Sarko', favorito, porque a la derecha hay más votos que en la izquierda. 'Ségo', a un paso de ser la primera mujer en llegar al Elíseo. Los electores de Bayrou van a ser la clave.




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