Desafío a Bush: extienden Ley Patriota por sólo un mes
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George W. Bush deberá seguir lidiando con el Congreso en el sensible tema de la lucha antiterrorista. Las acusaciones de que, en nombre de ésta, el gobierno avasalla las libertades públicas incomodan a la Casa Blanca.
La salida a la luz de este programa de escuchas hizo replantearse a republicanos y demócratas su apoyo a la renovación de la Ley Patriota, definida por los sectores más liberales como un avance sobre los derechos civiles.
En un principio, Bush se había dado por satisfecho con la extensión temporal de la ley por seis meses. «Agradezco al Senado que haya trabajado para mantener vigente la Ley Patriota hasta julio, a pesar de que la semana pasada el líder demócrata en el Senado, Harry Reid, alardease de que había bloqueado la ley», dijo Bush en un comunicado. Horas después de la decisión de los senadores, los representantes prolongaronla ley por un mes. Los demócratas dejaron claro que no se oponen a la renovación de la «Patriot Act», sino que su objetivo es un paquete de leyes que sirva para tanto «para combatir a los terroristas» como para «proteger la privacidad de los estadounidenses inocentes», según explicó Reid.
• Límite
Su extensión temporal alargará la discusión sobre cuál debe ser el límite al poder del gobierno para investigar a los ciudadanos, lo que no agrada a la Casa Blanca, que al reclamar su prórroga por cuatro años, pretendía cerrar los debates en lo que le queda de gobierno a Bush.
La actitud de la Cámara baja fue recibida positivamente por los grupos que se oponen a la norma, como la Unión de Libertades Civiles de EE.UU. (ACLU, en inglés).
Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, acusó a los demócratas en el Senado de usar la Ley Patriota con objetivos electoralistas y para contentar a asociaciones como la ACLU.
En realidad, la mayoría de las medidas contenidas en la Ley Patriota son permanentes y tan sólo 16 expiran el 31 de diciembre. Entre las que caducan están la autorización para intervenir cualquier teléfono y computadora que la policía crea que podría usar un sospechoso de espionaje o terrorismo, en lugar de tener que pedir permiso para hacerlo con números o equipos específicos.
También se incluye el poder para, sin autorización judicial, obtener registros de qué libros una persona saca de la biblioteca o compra en las librerías y otros datos personales guardados en empresas y hospitales.
Además de la extensión temporal, la Casa Blanca debió aceptar la inclusión en la ley de presupuesto de defensa de una enmienda que prohíbe expresamente la aplicación de torturas a detenidos en el marco de la lucha contra grupos terroristas internacionales.
Bush había amenazado con vetar la ley si incluía esa enmienda, pero los crecientes escándalos de torturas y malos tratos a prisioneros en Irak, Afganistán, Guantánamo y los presuntos centros clandestinos en Medio Oriente y Europa del este obligaron al presidente a aceptar la nueva norma, también aprobada el miércoles por el Senado.




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