El grupo de exiliados etarras de México se pronunció contra la cúpula de la organización separatista vasca ETA, a la que pidió que abandone la lucha armada, por una estrategia política que respete los derechos humanos, según publica hoy el diario español El País.
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Al malestar ya conocido en las filas de la izquierda abertzale -independentistas- y en las cárceles tras la ruptura de la última tregua de ETA en junio de 2007, se suma ahora el del denominado Colectivo de Refugiados Vascos de México (Euskal Iheslari Politikoen Kolekti Boaren), que está protagonizando una rebelión en toda regla, dice el diario español.
Al salir ayer de la cárcel tras cumplir 15 meses de prisión por "enaltecimiento al terrorismo", el que fuera el principal dirigente de la izquierda abertzale de los últimos 10 años, Arnaldo Otegi, afirmó que "el problema político de Euskadi sólo se resolverá a través del diálogo y la negociación".
En este contexto, los miembros del exilio de México se pronunciaron en una carta escrita a favor de "una estrategia política que respete totalmente los derechos humanos, situándonos en parámetros puramente políticos y dejando a un lado la lucha armada, que, además del sufrimiento que causa, cada día que pasa es más rechazada por la ciudadanía vasca".
El grupo de exiliados etarras de México, junto con los de Venezuela y Uruguay, figura entre los de mayor influencia y tradición en el nacionalismo radical, pero también hay exiliados etarras en Argentina, según diferentes fuentes.
De acuerdo con El País, la declaración del Colectivo de Refugiados Vascos de México se solidariza expresamente con la carta que los etarras presos en la cárcel de Logroño, José Luis Álvarez Santacristina, alias Txelis, y Kepa Pikabea, ex jefes del aparato político y militar respectivamente, dirigieron el pasado noviembre a la dirección de ETA, en la que ambos anunciaron su desvinculación con la organización.
El grupo de México expresa su apoyo a los planteamientos básicos de la carta de los dos ex dirigentes: "Apoyamos su decisión de no estar de acuerdo con la nueva estrategia político-armada ya que no consideramos que una estrategia armada vaya a ofrecer una solución al conflicto político que vive Euskal Herria (...) constituyéndose en un problema para conseguir unidad entre los abertzales para remar a favor de a autodeterminación".
Pero también van más lejos al hacer una crítica al autoritarismo de la dirección de ETA y condenar el asesinato del ex edil socialista Isaías Carrasco el pasado 7 de marzo en Mondragón.
"Consideramos que estamos oprimidos por el Estado y la propia organización y cualquier iniciativa que pueda ser beneficiosa para Euskal Herria y sus ciudadanos es rechazada, poniendo como excusa la persistencia de la lucha armada", señala.
En este sentido, "la reciente ekintza (acción) contra un trabajador vasco en Arrasate (Mondragón) no se considera el camino apropiado para resolver el conflicto, lo que hace que los Estados rentabilicen política y socialmente el conflicto armado", agrega.
Finalmente, los exiliados de México denuncian las presiones que la cúpula ejerce contra ellos: "A la dureza de vivir en el exilio se suman las condiciones que tenemos que aceptar los militantes del colectivo al tener limitados nuestros movimientos y no tener permitida la vuelta a Euskal Herria si no es para reintegrarnos de nuevo en alguna estructura de la organización armada".
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