Deserción debilita al gobierno de Irak
-
Grossi presentó su candidatura en la ONU con una crítica muy fuerte al organismo
-
Italia: prostitutas, gas de la risa y servicios clandestinos para más de 50 futbolistas de la Serie A
Al-Rubai añadió que el bloque pone sus seis ministerios -del total de 38 que tiene el gobierno- a disposición de Al-Maliki, con la esperanza «de que se los dé a independientes que representen la voluntad del pueblo».
El primer ministro ha expresado en numerosas ocasiones que aún no es momento para la retirada ni para fijar un calendario para ésta, como recordó el pasado día 10 en Japón. Es más, ayer se declaró satisfecho por la salida de los chiitas radicales al afirmar que ahora podrá armar un gabinete en base a las capacidades de los elegidos y no en virtud de cuotas políticas o confesionales.
La Casa Blanca minimizó los efectos de la ruptura de la alianza oficial. La portavoz, Dana Perino aseguró que «el sistema de gobierno iraquí, que es una democracia parlamentaria,es diferente al nuestro, y las coalicionesen este tipo de democracia se hacen y se deshacen. Si los partidarios de Al-Sadr se van del gobierno no significa que Al-Maliki pierda su mayoría, es algo que hay que recordar».
La ruptura entre Al-Maliki y Al-Sadr era esperada además por otra razón, y es los golpes que el ejército de Al-Mehdi, milicia leal al segundo, están sufriendo en las últimas semanas desde la aplicación del plan de seguridad del gobierno iraquí.
Se cree que Al-Maliki ha actuado contra el ejército del Mehdi por presiones externas, precisamente para acallar las acusaciones de sectarismo, pero el grupo chiita se queja de que las tropas estadounidenses e iraquíes pecan ahora de falta de equilibrio al atacar sólo a los insurgentes chiitas y no a los sunitas.




Dejá tu comentario