Despiden con el saludo nazi a un líder sudafricano de extrema derecha

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Miles de granjeros blancos y partidarios del líder de la extrema derecha asesinado Eugène Terre'Blanche se congregaron en un templo de la Iglesia Reformada en Ventersdorp (noroeste de Sudáfrica) para asistir a un funeral bajo estrecha vigilancia.

"El mundo estaba en contra de él", declaró el pastor Ferdie Devenier en afrikáans, la lengua de esta Iglesia y de los descendientes de los primeros colonos europeos.

En el exterior, miles de personas lo escuchaban gracias a altavoces, bajo la vigilancia de un impresionante dispositivo policial.

El féretro estaba cubierto por una bandera del Movimiento de Resistencia Afrikáner (AWB) que guarda gran parecido con la del partido nazi: una cruz negra que recuerda la esvástica en un círculo blanco sobre fondo rojo.

Además del jefe de la policía nacional Bekhi Cele, que se había reunido con la familia antes de la ceremonia, asistieron al acto la ministra de Agricultura Dipuo Peters, granjeros y simpatizantes del AWB vestidos con traje paramilitar.

El fallecimiento de Eugène Terre'Blanche, de 69 años, golpeado hasta morir el sábado por dos de sus obreros agrícolas negros, hizo resurgir la tensión racial subyacente en las zonas rurales, donde persisten desigualdades abismales 16 años después de la caída del apartheid.

Los presuntos asesinos, inculpados el martes, explicaron que habían discutido con su jefe por el impago de un salario mensual de unos 30 euros.

Después del oficio, el extremista será enterrado en su granja, a unos 10 km del centro de Ventersdorp. La procesión evitará el centro de la ciudad.

Se extremó la vigilancia debido al pasado violento del AWB, que organizó numerosos atentados mortíferos en los años 1990 para impedir la caída del apartheid.

Helicópteros, perros adiestrados, artificieros y unidades especializadas patrullaban la zona y sus inmediaciones. "Nos hemos preparado para reaccionar ante cualquier tipo de situación", explicó una portavoz policial, Adele Myburgh.

Tras una reunión por la mañana con el secretario general del AWB, Andre Visagie, el jefe de la policía nacional sacó a relucir el elevado índice de criminalidad en el país, del que son víctimas los sudafricanos de todas las razas.

"El año pasado, perdimos a mucha gente en Sudáfrica. Perdimos a 18.000 personas. No miramos si son blancas o negras", dijo.

El responsable del AWB respondió llamando a los granjeros blancos a armarse para defenderse de "la matanza de blancos por parte de negros".

Una banderola denunciaba incluso, delante del templo, un "genocidio". Jan Pewet, un militante ataviado con un traje decorado con un águila nazi, acusó a los negros de querer "expulsar a los blancos del país" y echó todavía más leña al fuego diciendo: "Si quieren guerra, tendrán guerra".

Para evitar enfrentamientos, la confederación sindical Cosatu había llamado a los negros a reunirse en la vecina barriada de Tshing.

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