Después de Facebook, el Congreso de EE.UU. pone la mira en YouTube y TikTok

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También Snapchat resultó impugnada. Las compañías se mostraron como ejemplos de mejores políticas, pero no satisficieron a los legisladores. “No hemos terminado con ustedes”, advirtió el demócrata Richard Blumenthal.

Washington - La atención del Congreso de Estados Unidos se centró ayer en TikTok, Snapchat y YouTube, que, como Facebook, fueron acusadas de perjudicar la salud mental y física de los niños al exponerlos a modelos de vida irreales y a publicidades inapropiadas.

Representantes de estas tres redes sociales, muy populares entre los jóvenes, intentaron demostrar a los senadores estadounidenses que sus plataformas son mejores que Facebook en estos asuntos. Sin embargo, esta última y su controlada Instagram no tienen el monopolio de la infelicidad de los adolescentes, replicaron los legisladores de la comisión de Comercio del Senado.

“Ser diferente de Facebook no es una defensa”, dijo el demócrata Richard Blumenthal. “Queremos una carrera hacia la cima, no hacia el fondo”.

Contexto

La audiencia en el Congreso se produjo en momentos en que arrecian los efectos de la denuncia de Frances Haugen, exejecutiva de Facebook, ante la misma comisión.

Esta ingeniera reveló, con documentos de apoyo, que el gigante de las redes sociales era consciente de los efectos nocivos que sus servicios producían en algunos de los adolescentes que los utilizan, según su propia investigación interna. Asimismo, un consorcio de medios accedió a material interno que revelaría que la empresa es ineficaz y poco activa en la moderación de contenidos de odio en numerosos países, algunos de los cuales incluso atraviesan guerras civiles.

Según Haugen, el grupo californiano está anteponiendo el beneficio económico al bienestar de sus usuarios, una frase que ahora es muy utilizada por un gran número de oenegés y legisladores.

“Más pares de ojos significa más dólares. Todo lo que se hace es para añadir usuarios, especialmente niños, y mantenerlos dentro de sus aplicaciones”, dijo Blumenthal.

El senador relató historias de padres impotentes ante las experiencias que tienen sus hijos en las redes, como la de una madre cuya hija fue “inundada con videos sobre suicidio, autolesiones y anorexia porque estaba deprimida y buscaba contenidos sobre estos temas”.

Sus colegas también cuestionaron las opciones de las plataformas en cuanto a la edad mínima, los métodos de moderación de contenidos –humanos o algorítmicos– y la protección de la privacidad.

Los representantes de las tres redes sociales se defendieron con comparaciones halagüeñas y citando las medidas que ya han sido establecidas.

“Snapchat se construyó como un antídoto contra las redes sociales”, dijo Jennifer Stout, vicepresidenta del grupo Snap.

Snapchat, que cuenta con 500 millones de usuarios mensuales, establece una edad mínima de 13 años para unirse a la red.

Contrastes

La aplicación se diferencia de otras por estar mucho menos abierta a contenidos exter-

nos. Los usuarios intercambian contenido principalmente entre sí y tienen acceso a videos y textos de medios de comunicación, clubes deportivos, marcas, etc. en un hilo de “descubrimiento”.

TikTok y YouTube tienen versiones adaptadas para los usuarios más jóvenes, con características específicas. La versión de TikTok para menores de 13 años no les permite publicar videos ni comentar los videos publicados por otros.

Para los jóvenes de entre 13 y 16 años, la red social prohíbe las transmisiones en directo y asocia por defecto a estos jóvenes usuarios con una cuenta privada, lo que significa que sólo puede ser vista por personas autorizadas por el titular de la cuenta.

“Hemos comprobado que las personas con trastornos alimentarios acuden a TikTok para hablar de ello de forma positiva”, dijo Michael Beckerman, responsable de asuntos públicos de la filial china ByteDance, que tiene una versión independiente en China (bajo el nombre de Douyin).

La plataforma anunció a finales de septiembre que había superado la marca de mil millones de usuarios activos mensuales, muy por detrás de YouTube y sus 2.300 millones de usuarios que se conectan al menos una vez al mes (en 2020).

El servicio de video de Google, por su parte, ha destacado sus esfuerzos por eliminar millones de contenidos que infringen sus normas.

Muchos congresistas buscan legislar para que haya más salvaguardias para proteger a los menores.

“No hemos terminado”, advirtió Blumenthal.

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