Londres - ¡Oferta! ¡ Sensacional oferta! Se proporciona título de noble de Inglaterra a personas económicamente solventes interesadas en donar al Labour, o mejor aun, realizar un préstamo a tasa moderada y no declarable para financiar la campaña electoral. Para más detalles, diríjanse al cuartel general del partido.
El gobierno nunca puso este anuncio u otro similar en los periódicos, pero tampoco hizo falta. Hace años que en los círculos políticos británicos es vox pópuli que las nominaciones a lord y sir se pueden comprar en el mercado de ayudas electorales. Al fin y al cabo, los conservadores lo han hecho toda la vida, y diecisiete de los veintiún donantes de más de 100.000 libras al Labour desde la campaña de 2001 tienen ya su título nobiliario.
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Pero la liebre saltó ahora porque la comisión encargada de conceder los honores tiene congelados tres nombramientos, entre ellos, el de Chai Patel, director de una famosa clínica de rehabilitación de alcohólicos,que prestó más de 2 millones de euros para la reelección de Tony Blair, y cuya mancha consiste en habersido investigado -y declarado inocente- de posibles abusos a personas mayores en un asilo bajo su responsabilidad.
El caso Patel y los insistentes rumores de que un contribuyente laborista anónimo se dispone a pedir que se le devuelva su dinero o acudir a los tribunales si no recibe pronto el título prometido han planteado nuevos interrogantes sobre la relación con el capital de un gobierno británico que prometió ser más puro que la nieve cuando llegó al poder hace casi nueve años y que ha protagonizado su buena dosis de conflictos.
Tal vez sea una exageración, pero algunos privilegiados que acuden a las cenas de Downing Street cuentan que a la hora del armañac no se habla de otra cosa que de propiedades, hipotecas, casas de campo, puestos en consejos de administración y las tarifas vigentes en el circuito global de conferenciantes (al que la primera dama, Cherie Blair, es adicta, a pesar de las tormentas políticas que el asunto conlleva).
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