2 de julio 2003 - 00:00

Difícil panorama deberá enfrentar a partir de hoy Silvio Berlusconi

Roma- Romano Prodi y Silvio Berlusconi están obligados a convivir durantelos próximos seis meses. Obligados porque la rivalidad política de siempre tiene que ceder espacio a las respectivas obligaciones: uno desempeña la presidencia de la Comisión Europea y el otro asumió ayer la presidencia de la UE. El problema es que la cohabitación arranca en condiciones bastante precarias. Silvio Berlusconi dijo hace unas semanas que Prodi era la careta del comunismo italiano y lo acusó de haber intentado malvender el grupo alimentario SME.

El «cavaliere» aludía al remoto ejercicio de 1985, es decir, cuando el actual capo de la Comisión presidía el Instituto de Reconversión Italiano (IRI) y tenía la responsabilidad de privatizar muchos de los recursos del Estado. El grupo SME terminó en manos de Berlusconi gracias al soborno de unos jueces romanos -así lo dice la sentencia judicial de primer grado-, pero el premier confesó ante el tribunal de Milán que Prodi quiso favorecer a su amigo empresario Carlo de Benedetti sin miedo a diezmar el valor de la empresa.

• Enfrentamiento

La acusación pudo escucharse el pasado mes de mayo y dio lugar a un enfrentamiento dialéctico que trascendió en otros argumentos calientes. Prodi reprochó a Berlusconi haber convertido la televisión pública en un instrumento de manipulación personal. De ahí que la rivalidad latente amenace con enrarecer la convivencia entre Prodi y Berlusconi en el umbral del semestre italiano.

Sobre todo porque ambos políticos son conscientes de que pueden desafiarse en los próximos comicios legislativos. Sería la segunda vez que el «cavaliere» y el « professore» se juegan el puesto de primer ministro. La primera aconteció en 1996, cuando Silvio Berlusconi, asediado por los escándalos judiciales, sucumbió ante la coalición del centroizquierda (El Olivo) y convirtió a Romano Prodi en una especie de obsesión personal, recurrente.

Ocho años después de aquella derrota -a Berlusconi no le gusta perder ni los partidos amistosos-el gran duelo reaparece, aunque sea en un contexto de relativa convivencia y aunque ambos se hayan propuesto defender la reputación de Italia por encima de cualquier otra consideración personal.

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