Dilma designó a nueve ministras para su futuro gobierno
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Dilma Rousseff.
Si bien Rousseff no pudo cumplir su aspiración de contar con más de 10 ministras, algunas de las futuras funcionarias desempeñarán cargos de importancia relevante.
Ese es el caso de la ministra de Planificación Miriam Belchior, que contará con un presupuesto de decenas de miles de millones de dólares en 2011 para la ejecución de obras de infraestructura contempladas en el Programa de Aceleración del Crecimiento y en Mi Casa, Mi Vida, plan que construirá 2 millones de viviendas hasta 2014.
Otro cargo clave, el Ministerio de Desarrollo Social, fue confiado a Tereza Campello, quien había sido colaboradora de la economista Rousseff cuando ésta se desempeñó como funcionaria en el estado de Rio Grande do Sul.
Campello será la responsable de Bolsa Familia, que distribuye subsidios económicos a unos 50 millones de personas pobres y es considerado el programa social más importante de la gestión delpresidente Luiz Lula da Silva.
La periodista Helena Chagas, escogida para comandar el ministerio de Comunicación Social, tendrá entre sus responsabilidades la de concluir el proyecto de ley de medios de información, borrador que tiene como base las recomendaciones presentadas por universidades y medios comunitarios y que busca comenzar a revertir la concentración en el sector.
En tanto, el equipo de gobierno que entrará en funciones en enero contará con 17 miembros del Partido de los Trabajadores, al cual pertenecen Rousseff y el mandatario saliente, Lula da Silva.
Los dos sillones más importantes del Palacio del Planalto, sede del gobierno, serán ocupadas por los petistas Antonio Palocci, que será jefe de gabinete, y Guido Mantega, que se desempeñará como ministro de Hacienda, cargo que ya ocupa desde 2006.
La "continuidad" posiblemente será una de las marcas del gobierno entrante según lo prometió Rousseff, ex ministra de Lula da Silva durante 7 años, a lo largo de la campaña electoral.
Ese compromiso parece haber sido cumplido con la elección de varios ministros del actual gobierno y algunos de ellos considerados como "lulistas" incondicionales.
Un ejemplo de ellos es el próximo secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho, quien es el secretario personal de Lula da Silva desde su llegada al gobierno, en enero de 2003.
A raíz de la vinculación entre Rousseff y su padrino político Lula, parte de los análisis políticos establecen comparaciones entre ambos, y formulan previsiones sobre posibles semejanzas y diferencias entre la administración saliente y la entrante.
En una encuesta divulgada hoy por el diario Folha de Sao Paulo se consignó que 83 por ciento de los consultados sostuvo que Rousseff realizará un gobierno "igual o mejor" que el de Lula.




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