Dilma ganó un ajustado balotaje y prometió unir a Brasil y combatir la corrupción
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Dilma Rousseff al festejar el triunfo junto a Lula Da Silva.
"Felicité hace poco a la presidenta reelecta, le deseé éxito en la conducción de su próximo gobierno, y le resalté que considero que la mayor de las prioridades debe ser unir a Brasil en torno a un proyecto honrado que dignifique a todos los brasileños", dijo Neves, que prometía frenar la corrupción y dar un giro liberal a la economía, en recesión técnica en el primer semestre del año.
Con el país dividido prácticamente en dos, la elección era considerada un plebiscito de los 12 años del gobernante Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) en el poder.
Durante los ocho años de gobierno de Lula y los cuatro de Rousseff, más de 40 millones de brasileños han salido de la pobreza e ingresado en la clase media gracias a subsidios para familias pobres, viviendas populares, enseñanza técnica gratuita y cuotas universitarias para negros y estudiantes de muy bajos ingresos.
Como estaba previsto, la mandataria arrasó en el noreste negro y pobre de Brasil. Y si bien perdió por un enorme margen en Sao Paulo, el estado más rico y feudo del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) de Neves, ganó cómoda en los dos grandes estados de Rio de Janeiro y Minas Gerais, en el sureste industrializado.
Tras un crecimiento espectacular de 7,5% en 2010, durante el primer mandato de Rousseff la séptima economía mundial ha registrado un magro crecimiento. A esto se suma una elevada inflación (6,75% en 12 meses, por encima del techo de la meta oficial), aunque el desempleo aún se mantiene muy bajo, en 4,9%.
El PT también ha sido cuestionado duramente por varios escándalos de corrupción, el último de ellos en Petrobras, donde fueron denunciados millonarios sobreprecios en contratos de varias constructoras para financiar al PT y a otros partidos y legisladores aliados.
En uno de los últimos giros de una agresiva campaña, llena de ataques y golpes bajos, la revista opositora Veja publicó el viernes el testimonio a la justicia de un acusado que aseguró que tanto Lula como Rousseff estaban al tanto de la corrupción en Petrobras, lo cual es negado tajantemente por ambos.
"La cuestión de Petrobras seguirá después de la elección. La sociedad termina esta elección con una división inédita en Brasil, y la corrupción alimenta ese sentimiento. Una victoria de Dilma Rousseff significa que la oposición intentará ahondar en esas denuncias", dijo a la AFP el analista político independiente André César.
Neves, nieto de un gran personaje de la transición democrática, Tancredo Neves, designado presidente en 1985 pero que falleció antes de asumir, acarició el sueño de concluir el camino de su abuelo, lo que torna su derrota más dolorosa.
Este es también el cuarto fracaso consecutivo del PSDB (centro), que gobernó el país por última vez entre 1995 y 2002 con Fernando Henrique Cardoso.
Indignada por la corrupción de la clase política y la pésima calidad de servicios públicos como salud y educación, más de un millón de personas salieron a las calles de Brasil en junio de 2013 a reclamar cambios.
La popularidad de Rousseff -y de todos los políticos- cayó entonces a sus peores niveles. Pero en poco más de un año la mandataria consiguió recuperarse, organizar en 2014 un Mundial de fútbol exitoso (aunque a un costo público muy elevado) y convencer a los brasileños de darle al PT 16 años en el poder.



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