22 de septiembre 2004 - 00:00

Dura acusación a tabacaleras

Washington (AFP, EFE, Reuters) - La industria del tabaco de Estados Unidos enfrenta desde ayer el mayor desafío legal de su historia, tras el comienzo de un juicio promovido por el gobierno, que la demanda por 280.000 millones de dólares bajo cargos de haber encubierto durante 50 años los peligros que el cigarrillo representa para la salud.

El proceso comenzó formalmente con la presentación de argumentos de la acusación, que incluyó demoledores ataques a las empresas por «su presunta conspiración para crear dudas acerca de los vínculos entre los cigarrillos y el cáncer». «Este caso es acerca de 50 años de distorsión, medias verdades y mentiras», precisó el fiscal Frank Marin e.

Según analistas, un fallo favorable al gobierno por dicha suma, más elevada que el valor de toda la industria, colocaría a ésta en bancarrota.

Pero las compañías tabacaleras, que niegan las denuncias, sostienen en privado que la batalla legal no será nada fácil para las autoridades.

Los abogados del gobierno sostendrán durante sus alegatos que la industria del tabaco manipuló los niveles de nicotina para aumentar la adicción de los fumadores,apuntó a los adolescentes con campañas de publicidad multimillonarias, clamó falsamente que los cigarrillos de bajo contenido de alquitrán eran más sanos, mintió sobre los peligros de fumar y manipuló u ocultó estudios que subrayaban esos riesgos.

Entre las firmas acusadas están Philip Morris USA -que controla casi la mitad del mercado de tabaco de Estados Unidos-, RJ ReynoldsTobacco, Loews Corp's LorillardTobacco, Brown andWilliamson -que forma parte de British American Tobacco PLC- y Liggett Group. En laArgentina, British American Tobacco es duela de Nobleza Piccardo.

En un comunicado, el fiscal general, JohnAsh croft, calificó el proceso como «un esfuerzo importante para impedir actividades fraudulentas y hacer respetar la integridad en las empresas».

La demanda se basa en la Ley RICO (contra organizaciones corruptas y mafiosas), cuyo origen fue el intento de evitar la infiltración de la mafia en los negocios.

En 1953, los jefes de cinco de los principales fabricantes de tabaco se reunieron en el

Hotel Plaza de Nueva York para desarrollar -según la tesis oficial- un plan a fin de «conducir en conjunto una campaña de relaciones públicas a largo plazo para contrarrestar la creciente evidencia que vinculaba fumar con una gran cantidad de enfermedades serias».

Según la demanda, el resultado fue una «conspiración fraudulenta» en la que la industria cuestionó la amplia evidencia contra el tabaco y auspició sus propias investigaciones «independientes» para engañar al público y negar el daño del cigarrillo.

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