Dura represalia de Rusia hizo escalar crisis con Londres
El presidente ruso, Vladimir Putin, empuña un martillo junto a un grupo de trabajadores
durante un festival en Saransk, a 600 kilómetros de Moscú. Intentó minimizar la pelea con
Gran Bretaña al hablar de «minicrisis», pero su respuesta fue dura.
AFP
Además, Rusia dejará de cooperar con Gran Bretaña en materia de «lucha antiterrorista». «Las medidas anunciadas oficialmente por Londres, que nosotros lamentamos, hacen imposible nuestra futura cooperación con Gran Bretaña en esa materia», declaró el portavoz.
El canciller británico, David Miliband, calificó inmediatamente la reacción rusa de «totalmente injustificada» y se declaró «decepcionado».
El lunes, Gran Bretaña había anunciado la expulsión de cuatro diplomáticos rusos y la revisión de su cooperación con Rusia en materia de visados ante la negativa rusa de extraditar al principal sospechoso por el asesinato de Alexander Litvinenko, un ex espía de la KGB que se había convertido en un radical opositor a Putin, a quien, en una carta póstuma, consideró instigador de su muerte.
Los países occidentales dieron un tímido respaldo a Gran Bretaña tras su anuncio, al que posteriormente se sumó Estados Unidos, en una prueba de apoyo al primer ministro británico, Gordon Brown.
Pocos minutos antes de que Moscú anunciara su represalia, la secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice, aportó al aumento de la tensión al considerar ante las cámaras de la cadena británica de televisión Sky News que Rusia debería responder a la petición de extradición del principal sospechoso por la muerte de Litvinenko, Andrei Lugovoi.
«Se cometió un crimen terrible en territorio británico, y Gran Bretaña debe encontrar a los autores y procesarlos. Rusia debe honrar el pedido de extradición y no debe utilizar sus recursos energéticos como herramientas políticas», afirmó.
Por su parte, Rusia blandió inmediatamente la amenaza de nuevas tensiones con la UE, en un momento en que la relación entre ambas partes ya se ve socavada desde hace meses por un conflicto ruso-polaco sobre productos cárnicos y, más recientemente, por la suspensión por parte de Moscú de un acuerdo clave de control de fuerzas militares en el continente.
«La declaración de la Presidencia portuguesa de la Unión Europea constituyó una mala sorpresa para nosotros. Eso evidentemente afectará a las relaciones entre Rusia y la UE», declaró el representante de Rusia ante la UE, Vladimir Chijov, a la agencia Interfax.
Lugovoi es un ex miembro de la KGB que actualmente se dedica a los negocios y vive en Moscú. Está considerado por Scotland Yard como el principal sospechoso del envenenamiento con polonio 210, una sustancia rarísima y altamente radiactiva, que provocó la muerte de Litvinenko en noviembre de 2006 en Londres.
Rusia se declara dispuesta a juzgar a Lugovoi en su territorio si los investigadores rusos lo consideran culpable, pero se niega a extraditarlo debido a que su Constitución impide la entrega de nacionales a cortes extranjeras.



