Dura represalia de Rusia hizo escalar crisis con Londres

Mundo

Moscú (AFP, EFE, Reuters) - Rusia decidió ayer aplicar la ley del talión contra el Reino Unido y expulsar a cuatro diplomáticos británicos, en una represalia que aumenta la escalada en una crisis digna de la Guerra Fría, desencadenada por el envenenamiento radiactivo del ex espía Alexander Litvinenko.

«Cuatro colaboradores de la embajada británica de Moscú (fueron declarados) personas non gratas. Deberán abandonar el territorio ruso en un plazo de diez días», anunció el portavoz del Ministerio ruso de Relaciones Exteriores, Mijail Kamynin, en una declaración transmitida por el canal de televisión Vesti 24.

El anuncio confirmó la represalia de Moscú ante la expulsión anunciada por Gran Bretaña el lunes de cuatro diplomáticos rusos y provocó una toma de posición al lado de Londres por parte de Estados Unidos y la Unión Europea (UE).

Poco después, el presidente ruso, Vladimir Putin, minimizó el actual conflicto diplomático calificándolo de «minicrisis» y se declaró « seguro» de que ambos países la «superarán».

«Deben respetar los derechos e intereses legales de sus socios, y entonces la situación mejorará y la minicrisis será superada», afirmó Putin a los periodistas, al margen de un festival étnico en el oeste de Rusia.

En cuanto a la respuesta rusa, el Kremlin también decidió no otorgar visados a los « representantes oficiales» británicos mientras no reciba «aclaraciones» sobre las medidas de represalia que prepara Londres por el caso Litvinenko. «Los representantes oficiales rusos» no viajarán más a Gran Bretaña, aseguró Kamynin.

Además, Rusia dejará de cooperar con Gran Bretaña en materia de «lucha antiterrorista». «Las medidas anunciadas oficialmente por Londres, que nosotros lamentamos, hacen imposible nuestra futura cooperación con Gran Bretaña en esa materia», declaró el portavoz.

El canciller británico, David Miliband, calificó inmediatamente la reacción rusa de «totalmente injustificada» y se declaró «decepcionado».

  • Expulsiones

    El lunes, Gran Bretaña había anunciado la expulsión de cuatro diplomáticos rusos y la revisión de su cooperación con Rusia en materia de visados ante la negativa rusa de extraditar al principal sospechoso por el asesinato de Alexander Litvinenko, un ex espía de la KGB que se había convertido en un radical opositor a Putin, a quien, en una carta póstuma, consideró instigador de su muerte.

    Los países occidentales dieron un tímido respaldo a Gran Bretaña tras su anuncio, al que posteriormente se sumó Estados Unidos, en una prueba de apoyo al primer ministro británico, Gordon Brown.

    Pocos minutos antes de que Moscú anunciara su represalia, la secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice, aportó al aumento de la tensión al considerar ante las cámaras de la cadena británica de televisión Sky News que Rusia debería responder a la petición de extradición del principal sospechoso por la muerte de Litvinenko, Andrei Lugovoi.

    «Se cometió un crimen terrible en territorio británico, y Gran Bretaña debe encontrar a los autores y procesarlos. Rusia debe honrar el pedido de extradición y no debe utilizar sus recursos energéticos como herramientas políticas», afirmó.

    Por su parte, Rusia blandió inmediatamente la amenaza de nuevas tensiones con la UE, en un momento en que la relación entre ambas partes ya se ve socavada desde hace meses por un conflicto ruso-polaco sobre productos cárnicos y, más recientemente, por la suspensión por parte de Moscú de un acuerdo clave de control de fuerzas militares en el continente.

    «La declaración de la Presidencia portuguesa de la Unión Europea constituyó una mala sorpresa para nosotros. Eso evidentemente afectará a las relaciones entre Rusia y la UE», declaró el representante de Rusia ante la UE, Vladimir Chijov, a la agencia Interfax.

    Lugovoi es un ex miembro de la KGB que actualmente se dedica a los negocios y vive en Moscú. Está considerado por Scotland Yard como el principal sospechoso del envenenamiento con polonio 210, una sustancia rarísima y altamente radiactiva, que provocó la muerte de Litvinenko en noviembre de 2006 en Londres.

    Rusia se declara dispuesta a juzgar a Lugovoi en su territorio si los investigadores rusos lo consideran culpable, pero se niega a extraditarlo debido a que su Constitución impide la entrega de nacionales a cortes extranjeras.
  • Dejá tu comentario