EE.UU. eleva la tensión con Irán y anticipa la dureza de sus sanciones

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Reaccionó con nuevas medidas contra la República Islámica, tras un fallo de la CIJ que le ordenó revertir disposiciones económicas. El precio de crudo subió, ante la expectativa de un bloqueo total del petróleo persa.

Washington - El Gobierno de Donald Trump renovó sus ataques contra la República Islámica de Irán, al acusarla de dirigir una política hostil contra Estados Unidos, poco después de que el máximo tribunal de la ONU lo instara a aliviar las sanciones contra Teherán.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, anunció ayer que Estados Unidos se apresta a cancelar el tratado de amistad y de relaciones económicas y derechos consulares con Irán firmado en 1955, y acusó a la nación persa de estar "detrás de las actuales amenazas a los estadounidenses en Irak". "Podemos ver la mano del ayatolá y sus secuaces respaldando estos ataques contra Estados Unidos", agregó.

Minutos después, el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, agregó el régimen iraní "condujo sistemáticamente una política hostil contra Estados Unidos".

Las declaraciones fueron la forma de reaccionar que tuvo la administración Trump al fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de Naciones Unidas que ordenó ayer a la Casa Blanca a levantar las sanciones contra Irán que involucran a bienes con fines humanitarios. Se trató de un revés para el Gobierno republicano que, sin embargo, afirmó que la sentencia no cambiará nada.

Los jueces dictaminaron por unanimidad que las sanciones a algunos productos infringían el Tratado de Amistad de 1955 entre Irán y Estados Unidos en que se basaba el caso, de allí que Pompeo anunciara su cancelación. El fin del Tratado tendrá un efecto limitado, ya que los dos países ni siquiera tienen relaciones diplomáticas. Los bienes a los que se refirió la Corte son medicinas, material médico y productos alimentarios y agrícolas.

Teherán celebró el fallo de la CIJ como "una victoria", en tanto Washington insistió en que ya estaba permitiendo exenciones humanitarias, y acusando a Irán de "abusar" de la CIJ "con fines políticos y de propaganda" anunció el fin del tratado.

Irán inició en julio una batalla judicial ante el máximo tribunal de la ONU tras la reimposición de duras sanciones unilaterales en su contra luego de que Trump decidiera en mayo retirarse del acuerdo nuclear internacional de 2015.

Ayer, las declaraciones de Pompeo y Bolton fueron tomadas por el mercado como una demostración de que la administración estadounidense está dispuesta a ir con todo contra la República Islámica a partir del 5 de noviembre, cuando pueda instaurar una nueva ronda de disposiciones contra el régimen de los ayatolás.

Muestra de eso fue que el crudo cerró ayer en su mejor precio desde 2014 en el mercado de Nueva York, a 76,41 dólares el barril. "Los comentarios de los funcionarios elevaron la temperatura antes de que empiecen a regir las nuevas sanciones", dijo Phil Flynn de Price Futures Group.

Trump se propone bloquear todas las exportaciones iraníes de crudo por considerar que Teherán es un factor de desestablización política en Medio Oriente.

Los miembros europeos del acuerdo nuclear (Reino Unido, Francia y Alemania) se comprometieron a mantener el pacto, al igual que Rusia y China, y tienen planes de instaurar un mecanismo que permita a las empresas eludir las sanciones de Estados Unidos y hacer negocios con Irán.

Las sentencias de la CIJ, creada en 1946 para solucionar diferendos entre los miembros de las Naciones Unidas, son vinculantes, pero no tienen un mecanismo mediante el cual puedan hacer cumplir sus decisiones.

Agencias de AFP, Reuters y ANSA

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