Dallas, EE.UU. (EFE) - Las nuevas renuncias de dos obispos en Nueva York y Kentucky por supuesto comportamiento sexual impropio, multiplica la presión sobre la Conferencia Episcopal de EE.UU., que hoy se reúne en Dallas para tratar sobre la «tolerancia cero». Los cerca de 300 líderes religiosos que se darán cita en esta ciudad texana decidirán desde hoy y hasta el sábado la política que la Iglesia católica estadounidense impondrá en sus diócesis para tratar de poner fin al «escándalo más grave de su historia», según reconoció el arzobispo de Washington, Theodore McCarryck. Los obispos analizarán la política de «tolerancia cero» a los abusos sexuales, lo que exigirá que cualquier sacerdote que haya tenido comportamientos impropios con menores sea expulsado de la Iglesia.
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Sin embargo, algunos obispos se oponen a esta medida tan contundente, y creen que habría que juzgar cada caso individualmente y dar más espacio al arrepentimiento.
El asunto más controvertido para los obispos será qué hacer con aquellos sacerdotes que abusaron de un menor en una ocasión, años atrás, y que desde entonces han ejercido su ministerio sin que se haya informado de nuevos problemas. Según la propuesta que discutirán los obispos, estos sacerdotes podrían continuar en la Iglesia si un grupo formado por laicos diese el visto bueno, y se informase a los fieles afectados sobre los actos realizados en el pasado por un cura.
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