Cincinnati y Washington (AFP) - El aumento de las bajas estadounidenses en Irak volvió a convertirse ayer en un sensible tema de la campaña electoral, después de que se informara que tras los últimos combates con la resistencia (ver aparte) esa cifra llegó a 1.000.
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Estrenando un estilo más frontal contra George Bush después de que éste lo superara en las encuestas, el candidato demócrata a la Presidencia, John Kerry, afirmó que ayer fue un día «trágico» para el país. «Este día marca una etapa trágica en la guerra en Irak. Más de mil hijos e hijas de Estados Unidos han dado su vida, en nombre del país, en nombre de la libertad, de la guerra contra el terrorismo», declaró al bajar de su avión en Cincinnati (Ohio).
Kerry -que ha criticado a Bush por ir a la guerra con escaso apoyo internacional-prometió que, si gana, durante su mandato retirará a todas las tropas norteamericanas de ese país árabe.
El gobierno también se refirió a la cuestión, enfatizando el valor de la causa defendida por los efectivos muertos.
«Las fuerzas armadas estadounidenses lamentarán pronto-la milésima víctima a manos de los terroristas y los extremistas en Irak», preparó el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, a la ciudadanía antes de que se conociera la información.
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