Egipto: "Marcha de la victoria" para recordar fin del régimen
-
Cuba aprueba dos nuevos decretos ley para avanzar en su reforma económica
-
EEUU medirá la testosterona de los militares mayores de 30 años y ofrecerá tratamiento hormonal
A una semana de la salida de Mubarak, Egipto celebró con la "Marcha de la victoria" el fin del régimen.
En el frente diplomático, los gobernantes militares dieron luz verde a dos buques navales iraníes para que atravesaran el Canal de Suez. El ministro de Relaciones Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, había dicho que el plan de iraní de enviar barcos a través del canal era "provocador".
Mientras, los militares, haciendo valer su autoridad, dijeron que ya no tolerarían más huelgas, que estaban dañando la economía y la seguridad nacional. Los trabajadores del vasto sector público, inspirados en la revuelta que derrocó a Mubarak, exigen mejores salarios y condiciones laborales. Algunos solicitan la dimisión de sus jefes.
La revolución en Egipto, un aliado de Estados Unidos que tiene firmado un tratado de paz con Israel, generó una oleada en la región, desatando protestas en Libia, Yemen, Bahréin, Irán e Irak tras la caída de gobiernos en Túnez y El Cairo.
Familias jubilosas cantaban y bailaban al ritmo de música pop que se escuchaba desde los barcos que surcaban el Nilo, otros tocaban tambores en las riveras del río. Por la noche era virtualmente imposible moverse en la plaza Tahrir mientras la fiesta continuaba con fuegos artificiales y comida.
"Insto al Ejército egipcio a liberarnos del Gobierno que formó Mubarak", dijo Qaradawi a los fieles en las oraciones de mediodía en la plaza Tahrir, después de que la multitud vitoreara y ondeara las banderas nacionales.
"Son egipcios: levanten la cabeza", decía una pancarta, reflejando el orgullo nacional que ha causado la protesta.
La agencia de noticias oficial, que antes de la caída de Mubarak había ignorando o restado importancia a las protestas, dijo el viernes que más de dos millones de personas se concentraron en Tahrir.
Una ola de emoción popular como esta no se veía desde la muerte en 1970 del presidente Gamal Abdel Naser, cuyos discursos galvanizaron el mundo árabe, cuando los egipcios llenaron las calles de las principales ciudades.



