El auge del islamismo en el mundo musulmán

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Si el primer movimiento islamista estructurado apareció en 1928 de la mano de un maestro de escuela egipcio, Hassan El Banna, hay que esperar el final de los años 70 para que la revolución iraní otorgue credibilidad y visibilidad a una filosofía política cuyo emblema es la religión musulmana. La implantación del marxismo, que tenía el viento en popa a mediados del siglo XX, fracasó en el mundo árabe porque su ideología era ajena a las poblaciones musulmanas. No pasa lo mismo con el islamismo. ¿Quién leyó «El capital», de Karl Marx, en un poblado del Alto Egipto? En cambio, ¿quién no conoce a Mahoma y sus preceptos en todas las tierras del islam?

El islamismo primero irrumpió de manera violenta, pero luego, a fines del siglo XX, hizo suyas las reivindicaciones para lograr más libertades y derechos e intentar ganar en las urnas lo que no pudo conseguir con la violencia. El islamismo, muchas veces generado indirectamente por las dictaduras de los países donde se desarrolla, se instaló para durar.

Los que temen que al alcanzar el poder democráticamente los islamistas se lo apropien indefinidamentedan como ejemplo el FIS argelino, cuyos dirigentes declaraban sin tapujos que las elecciones legislativas de 1992 iban a ser las últimas, así como los Hermanos Musulmanes egipcios, que exigen comicios libres y el reconocimiento de la cofradía como partido político sin recatarse para declarar que una vez en el poder, prohibirán... los partidos políticos.

• Caras diferentes

De Marruecos a Irak, pasando por Sudán y los territorios palestinos ocupados, el islamismo como filosofía política tiene diferentes caras:

Marruecos: el islamismo está dividido entre los que aceptan el juego político y las reglas del sistema monárquico y los que no lo hacen. Se destacan dos fuerzas: los islamistas del Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD), que actualmente tienen una cuarentena de diputados en la Cámara de los Representantes, y la poderosa asociación Al Adl Wal Ihsan (Justicia y Espiritualidad), del jeque Abdesalam Yassin. El objetivo común de estos dos movimientos es el poder, pero el PJD apostó por las reglas de juego. En cuanto a Al Adl, su rechazo al sistema es total.

Argelia: aunque está prohibido, el Frente Islámico de Salvación (FIS) sigue siendo la gran incógnita de la política argelina. Catorce años antes de la victoria de Hamas en Palestina, Argelia tuvo su marea verde con la devastadora victoria del FIS en la primera vuelta de las elecciones legislativas de 1992. El proceso electoral fue interrumpido por los militares y los líderes del FIS, Abbasi Madani y Ali Belhadj, arrestados y condenados a 12 años de cárcel. Hoy existen partidos políticos islamistas que se pueden considerar moderados y que integran el espectro político: el Movimiento para la Paz, del difunto Mahfud Nahnah; Al Islah, cercano al extinto FIS, y Wafa, que aún no fue reconocido.

Mauritania: como no pueden constituirse en partidos políticos, los movimientos islamistas mauritanos se agrupan en torno a asociaciones caritativas o misioneras.

Los grupos islamistas están en pleno auge desde que Mauritania reconoció a Israel y abrió una embajada en Tel Aviv. Los islamistas provienen generalmente de la casta de los Haratin, los antiguos esclavos negros, pero muchos de ellos son jóvenes Beidan, la alta clase blanca que dirige el país.

Libia: oficialmente, en Libia no hay otro islamismo que el del Guía de la Revolución, Muammar Khadafi. La doctrina islamista del coronel libio es una suerte de «heterodoxia caracterizada, de desviación aberrante del islam», según los conocedores del país. La oposición islamista fue liquidada de la misma manera que la oposición tradicional. Físicamente hablando. Para el Guía, los Hermanos Musulmanes son «los lacayos del imperialismo (...), los enemigos del progreso, del socialismo y de la unidad árabe. Son todos brutos, mentirosos, malintencionados y borrachos».

•Egipto: es la madre de todos los islamismos.
La cofradía de los Hermanos Musulmanes nació en 1928, y desde entonces su mensaje fue difundido en todo el mundo árabemusulmán. Ningún gobernante egipcio pudo erradicarla o reducir su influencia sobre la sociedad egipcia. Hasta el carismático Gamal Abdel Nasser fracasó en el intento. La nueva Asamblea Nacional egipcia, de 444 diputados, cuenta con 88 seguidores de la cofradía.

Sudán: si bien una representación de los Hermanos Musulmanes se estableció en Sudán en 1944, el islamismo local tiene nombre y apellido: Hassan Turabi, cuyo partido, el Frente Nacional Islámico (FNI), impuso la sharia por decreto en 1983. En las elecciones legislativas de 1986, el FNI obtuvo 51 escaños de los 264 con que cuenta el Parlamento. Cabeza pensante del islamismo sudanés desde hace más de 40 años, Turabi fue la eminencia gris del actual régimen militar de Omar Bashir antes de ser encarcelado en 1999.

•Palestina:
la victoria de Hamas se convirtió en un laboratorio donde se podrá observar cómo un movimiento paramilitar radical se transforma en un partido de gobierno. Sin embargo, los dirigentes de Hamas hicieron saber que su entrada en el Consejo Legislativo Palestino no significa el fin de la lucha armada ni la aceptación de los Acuerdos de Oslo. Los otros islamistas palestinos de la Yihad Islámica, cuyo fundador Fathi Shiqaqi simpatizaba francamente con la revolución iraní, boicoteó las elecciones del 25 de enero.

Líbano: la fuerza islamistadominante en este país es indudablemente Hizbollah ( Partido de Dios). Con 12 diputados en el Parlamento, que cuenta con 128, Hizbollah es, además, considerado por casi todos los partidos políticos del país como una fuerza de resistencia. Con el otro gran partido chiita, Amal, de Nabil Berri, Hizbollah sigue fiel a Siria. · Siria: en ese país, donde imperan oficialmente el socialismo y el laicismodel Baaz -que es de hechoun partido único-, los Hermanos Musulmanes, que fueron físicamente masacrados a finales de los años 70, levantan cabeza. La sunnita Siria, gobernada por miembros de la secta alauita (que desciende del chiismo, pero con rituales cristianos y zoroastrianos), se está transformando. Las librerías están llenas de libros de literatura islámica, cada vez más mujeres sirias llevan el velo, y de las 584 asociaciones, 290 son islamistas.

Irak: hasta la invasión del país por una alianza internacionaldirigida por EE.UU, el islamismo iraquí era casi invisible. Hoy, de los 275 diputados del nuevo Parlamento, 203 son islamistas. Los radicales chiitas cuentan con 130 escaños, de los que sólo dos pertenecen al movimiento de Moqtada al Sadr. Los sunnitas árabes ocupan 58 escaños. Pero la sorpresa la dan los kurdos, que cuentan con cinco diputados islamistas.

Jordania: el partido de los islamistas es el Frente de Acción Islámico, que es la sigla que utilizan los Hermanos Musulmanes jordanos. Considerado como la mayor fuerza de la oposición (15% del Parlamento), el Frente mantiene buenas relaciones con la monarquía; sus críticas están dirigidas a la relación con Israel (tratado de paz de 1994) y a las políticas económicas de ajuste estructural.

Arabia Saudita: para muchos musulmanes, el islam rígido que profesan los sauditas hace de ese país una nación islamista por excelencia. Más que el Irán de los ayatolás. En Arabia Saudita, la aplicación de la sharia es más implacable que en ningún país musulmán del planeta. Gran aliada de EE.UU., Riad difundió durante décadas su ideología religiosa, el wahabismo.

Con el beneplácito de Washington, financió mezquitas, fundaciones y librerías wahabitas, no sólo en países musulmanes, sino igualmente en países occidentales.
Desde la primera Guerra del Golfo, está siendo desbordada a su derecha por una ideología mucho más radical que la suya, el Salafismo Combatiente, de un tal Osama bin Laden.

Yemen: la cofradía de los Hermanos Musulmanes se implantó en el país desde 1947. De ideología moderada, el Movimiento Yemenita para la Reforma es considerado la segunda fuerza y participa activamente en la vida política del país.

Estados del Golfo Pérsico:
tanto en Qatar, sede de la cadena de televisión Al Jazeera, como en Kuwait y en Bahrein, hay serias limitaciones al derecho de reunión y no se permite la existencia de partidos políticos. En Kuwait, para burlar la ley, los islamistas se organizaron en asociaciones.

En
Bahrein, 70% de la población es chiita y el país está controlado por los sunnitas. De los Emiratos Arabes Unidos, se sabe que tras el 11 de setiembre decenas de personas fueron detenidas, la mayoría miembros del ejército y de la policía. Estas personas siguen detenidas sin juicio ni cargos en el emirato de Abu Dhabi.

De entre los países no árabes que cuentan con diputados islamistas se destacan la Turquía laica, el Irán persa de los ayatolás y, como curiosidad, la hebrea Israel.

• Turquía:
en la patria de Ataturk, el hombre que desterró la delicada escritura árabe en beneficio del turco moderno, el Partido del Desarrollo y la Justicia (AKP, islamista moderado) ocupa 357 de los 546 escaños de la Asamblea Nacional. Esta formación fue fundada en 2001 y ganó las elecciones de 2002. La Turquía gobernada hoy por los islamistas del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, que aspira a integrarse en la Unión Europea, se convirtió en el gran referente para muchos grupos islamistas árabes.

• Irán:
en el Majlis ye-Shuraye-Eslami, el Parlamento iraní, 190 de los 290 escaños son ocupados por diputados radicales..

Los seguidores del ex presidente Mohammad Khatami controlan solamente 50 escaños; el resto está ocupado por independientes y otras minorías religiosas. Aunque el presidente, o funcionario más alto del país, es elegido en las urnas, debe ser refrendado por el Consejo de Guardianes de la Revolución.

• Israel:
de los 120 escaños con que cuenta la Knesset, el parlamento israelí, 10 están ocupados por diputados palestinos o beduinos. Dos de ellos son islamistas declarados.

• Túnez:
allí, Annahda, el partido fundado y dirigido por Rached Ghannouchi, que se encuentra en la actualidad exiliado en Londres, está ilegalizado. Ghannouchi sigue esperando una apertura del régimen del general-presidente Zin el Abidin Ben Ali que permita a su movimiento entrar en el Parlamento.

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