1 de mayo 2007 - 00:00

El gobierno de Chávez tomó control de las petroleras de la Faja del Orinoco

El gobierno de Chávez tomó control de las petroleras de la  Faja del Orinoco
El gobierno de Venezuela tomó hoy el control de los últimos campos petroleros en manos extranjeras en la Faja del Orinoco, para dar el paso final de la nacionalización de la industria más importante del quinto país productor mundial de petróleo.

Acompañado con fuerzas militares y bajo el vuelo de aviones de guerra, el presidente Hugo Chávez reafirmó la soberanía de Venezuela en el complejo petroquímico de José, a 300 kilómetros de Caracas, en una ceremonia con centenares de trabajadores.

El avance en la estatización de la industria petrolera es parte de la profundización del modelo de "socialismo del siglo XXI" que Chávez anunció después de ser reelegido en diciembre.

El mandatario dijo que con este acto "histórico", el estado recupera el control de los campos y el manejo de las operaciones que realizaban empresas transnacionales en asociaciones estratégicas, para mejorar el crudo pesado y extrapesado de la zona, que contiene "las mayores reservas del planeta", dijo.

"Con este acto se hizo efectiva la recuperación de las instalaciones que fueron entregadas a transnacionales, ahora sí es la verdadera nacionalización del petróleo, ahora sí la nación tiene el control de nuestros recursos naturales", enfatizó.

Chávez cuestionó la "perversa" política de apertura petrolera que dio cabida a las transnacionales en el negocio petrolero a fines de los 80, que según dijo causó "daños por miles de millones de dólares" al patrimonio nacional.

"Estas empresas nos pagaban una miseria y se llevaban el petróleo. Ahora todo eso se acaba y esos recursos son nuestros, ni siquiera el petróleo era nuestro, estamos recuperando esas reservas, esos campos petroleros, todo el proceso de transformación" de los hidrocarburos, expresó, y añadió que "Venezuela más nunca será una colonia de Estados Unidos".

Además, acusó a algunas de las operadoras extranjeras de recuperar menos petróleo del debido y extender sus labores a zonas no autorizadas, violando los contrataos suscritos con la empresa estatal Petróleos de Venezuela, por lo cual, dijo, "pudieran ser demandadas".

En la zona, en la que se calcula existen 300.000 millones de barriles de crudo, operaban desde la década pasada la francesa Total, la noruega Statoil, la British Petroleum y las estadounidenses Conoco Phillips, Chevron y Exxon Mobil, en cuatro asociaciones estratégicas.

Las empresas explotaban los pozos y cancelaban 1 por ciento de regalía y 33 por ciento de impuesto al fisco nacional.

Posteriormente, bajo el mandato de Chávez, las empresas pasaron a pagar 33 por ciento de regalía y 50 por ciento de impuestos.

Las operadoras, que invirtieron parte de sus ganancias en las instalaciones de tecnología avanzada para convertir crudo pesado en liviano de mayor calidad, pasarán ahora a formar empresas mixtas con una mayoría de acciones del estado, en cumplimiento de la Ley de Nacionalización de Hidrocarburos sancionada en febrero, con la excepción de Conoco y la italiana ENI, que se negaron a aceptar el trato.

Chávez celebró que antes el ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, cambiara el casco azul de los trabajadores del complejo por otros "rojo rojitos", el color del oficialismo, y recalcó que el petróleo servirá de ahora en adelante para apuntalar los planes socialistas del gobierno.

"No es para fortalecer el capitalismo de estado, sino poner toda esta fuerza en la construcción del socialismo venezolano, del socialismo del siglo 21, no lo olvidemos ni un solo segundo", pidió.

Para realzar más el hecho, Chávez bautizó al complejo petroquímico con el nuevo nombre del prócer independentista José Manuel Anzoátegui, que identifica al estado Anzoátegui, donde están ubicadas las instalaciones.

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