El gobierno chino anunció "nueva época" para consolidar su liderazgo mundial en 2035
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China celebra este evento político cada cinco años.
"Para entonces nuestro país habrá conseguido incrementar en gran medida su poderío económico, científico y tecnológico", arengó y sostuvo que dedicará "15 años más a transformarlo en un poderoso país socialista moderno, próspero, democrático, civilizado, armonioso y hermoso" situado "a la cabeza" en "fortaleza nacional integral e influencia internacional".
Ataviado de rojo y con una escultura de la hoz y el martillo de fondo, Xi también admitió que "aún no se solucionaron problemas de desequilibrio e insuficiencia del desarrollo" como la pobreza, la diferencia entre campo y ciudad y entre las regiones chinas un Este muy desarrollado frente a un Oeste más carente- y "el entorno ecológico".
En esa línea marcó que "las contradicciones y los problemas sociales se entrelazan y solapan" y pidió un esfuerzo para resolver "el desequilibro e insuficiencia" y que "el socialismo con características chinas tenga una vitalidad aún más pujante".
El presidente también instó a "mejorar la calidad y la eficacia de la defensa nacional y del Ejército" para que el 2035 sea un ejército "de primer orden mundial".
"Camaradas, el marxismo de la China del siglo XXI exhibirá sin dudas una fuerza más poderosa y convincente de la verdad", dijo y concluyó su histórico discurso con un llamamiento a impulsar "la modernización, culminar la reunificación de la patria y salvaguardar la paz mundial y promover el desarrollo conjunto".
Cada cinco años, China celebra este evento político que esta vez se realiza a menos de un mes de la visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y que remarca las nuevas claves para entender el futuro del país más poblado del mundo y su rol cada vez más encumbrado en el ajedrez global.
La lluvia en las primeras horas de la mañana en la capital china no empañó el pulso social festivo y orgulloso que albergan muchos chinos. Mientras un estricto dispositivo de seguridad bordeaba la histórica plaza Tianmenn, miles de personas rodeaban el centro político para ver el cambio de guardia y el izamiento de su bandera.
El congreso del PC chino deberá determinar, además de la continuidad o no de Xi al frente, la renovación de cinco de los siete escaños del Comité Permanente del partido, la mesa chica del poder chino de los próximos cinco años.
A pesar de la escasa información que circula, se barajan entre los nombres de aquellos que se sentarán en la mesa chica del partido y del Ejecutivo en el próximo lustro a Li Zhanshu, Wang Yang y Hu Chunhua, como lo más populares.



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