El gobierno colombiano y las FARC anuncian histórico alto el fuego definitivo
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El presidente Santos y líderes de las FARC, en septiembre de 2015.
Ahora resta consensuar el mecanismo de refrendación del acuerdo final, último punto de la agenda:
Santos quiere un plebiscito, mientras que las FARC, que antes reclamaban una Asamblea Constituyente, se declararon recientemente abiertas a una consulta popular.
En Washington, el vocero del Departamento de Estado, John Kirby, expresó su deseo de que "las partes continuarán haciendo progresos hacia un acuerdo final".
También estarán presentes en La Habana los presidentes de República Dominicana, Danilo Medina, y de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén.
En Colombia, desde figuras públicas hasta cientos de ciudadanos se congratulaban por este avance definitivo del proceso de paz, aunque otros también expresaban su incredulidad.
"Sin lugar a dudas es el inicio de una etapa en la cual esa violencia organizada no va a ser el instrumento para construir una oposición política al Estado, es histórico en ese sentido", dijo a la AFP en Bogotá Jorge Restrepo, director del centro de seguimiento del conflicto Cerac.
"Significa el fin del conflicto más longevo y sangriento del Hemisferio Occidental y una nueva oportunidad para apostarle a la democracia", apuntó por su parte Angelika Rettberg, directora de la maestría en Construcción de Paz de la Universidad de los Andes.
En los últimos días, las partes habían acelerado las conversaciones. Santos, que la víspera exigió a los negociadores un "esfuerzo" para lograr un alto al fuego definitivo, "un paso fundamental" para lograr la paz, según dijo, estimó el lunes que los diálogos pueden estar finalizados para el 20 de julio, fiesta nacional en Colombia.
Santos y "Timochenko" se habían comprometido en septiembre a firmar la paz el 23 de marzo pasado. Sin embargo, no lograron cumplir el plazo ni han prometido otra fecha, aunque ambas partes han dicho que las conversaciones están ya en su recta final.
Desde julio pasado, la guerrilla FARC, principal y más antigua del país, surgida de una sublevación campesina en 1964, mantiene un alto al fuego unilateral, mientras que el gobierno suspendió los bombardeos aéreos en su contra.
Para la desmovilización de las FARC, los negociadores discuten la creación de zonas de concentración de unos 7.000 rebeldes, cuyo desarme se hará bajo supervisión de la ONU.
En el marco de las negociaciones, el gobierno y las FARC han firmado varios acuerdos provisionales, entre ellos la lucha contra el tráfico de drogas y la reparación a las víctimas. También han negociado en las últimas semanas un blindaje legal del acuerdo final de paz y la renuncia al reclutamiento de menores por parte de la guerrilla.
El conflicto colombiano ha enfrentado durante más de 50 años a guerrillas, paramilitares y miembros de la fuerza pública, dejando un saldo de unos 260.000 muertos, 45.000 desaparecidos y 6,9 millones de desplazados.




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