4 de noviembre 2010 - 21:13

El gobierno francés negó que espíe a periodistas

La polémica se desató por la denuncia de un semanario que afirma que Nicolás Sarkozy acostumbraba a pedir información sobre las investigaciones de periodistas
La polémica se desató por la denuncia de un semanario que afirma que Nicolás Sarkozy acostumbraba a pedir información sobre las investigaciones de periodistas
El ministro del Interior de Francia, Brice Hortefeux, aseguró que "no hay policía política" en su país, después de que el semanario "Le Canard Enchainé" acusara al Elíseo de crear un grupo de investigación con agentes de los servicios secretos destinado a obtener informaciones sobre periodistas.

Hortefeux calificó de "chiste" la información del semanario y aseguró que los servicios secretos de la Policía (Dirección Central de Información Interior, DCRI) no son "la Stasi o el KGB", en referencia a las policías políticas de la República Democrática Alemana y de la Unión Soviética.

"El objetivo de la DCRI no es seguir a los periodistas, es detener a terroristas", agregó el ministro.

Según la información publicada ayer por "Le Canard Enchainé", el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, acostumbra desde principios de año a pedir al responsable de los servicios secretos, Bernard Squarcini que "se interese" por los periodistas que hacen investigaciones molestas para el jefe del Estado.

El objetivo, siempre según el semanario, es vigilar al periodista y controlar sus relaciones y a sus informadores.

Esta célula sería responsable de los robos de ordenadores y de diverso material informático en varios medios de comunicación a periodistas que habían publicado informaciones sobre el caso Bettencourt, una presunta trama de financiación ilegal del partido de Sarkozy en la que puede estar implicado el actual ministro de Trabajo, Eric Woerth.

En los últimos días denunciaron estos robos periodistas del vespertino "Le Monde", del semanario "Le Point" y del sitio web Mediapart.

De hecho, a mediados de septiembre pasado "Le Monde" acusó al Elíseo de utilizar los servicios de contraespionaje para identificar al informador que había puesto a sus periodistas tras la pista del caso Bettencourt, una información que la Presidencia negó.

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