Brasilia (Reuters, EFE, AFP) - Aprovechando la crisis política que sacude al país y el debilitamiento de la bancada oficialista, la oposición brasileña logró que el Senado aprobara un salario mínimo de 384 reales (167 dólares), en lugar de los 300 reales fijados en abril en un decreto del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
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Si la medida -aprobada el miércoles a la noche- pasa también por la Cámara baja, Lula podría verse obligado a vetarla, algo que le implicaría un gran costo político en momentos en que se agrava la crisis por denuncias de corrupción.
El ministro de Planeamiento, Paulo Bernardo, confirmó ayer que el gobierno vetará el aumento debido a que su peso fiscal es insustentable.
El funcionario expresó su confianza en que la Cámara de Diputados, donde las bancadas oficialistas tienen una mayoría más sólida, revertirá la medida o, en caso contrario, el gobierno deberá vetarla.
«El peso fiscal de esa decisión es muy alto, no existen condiciones» de que pueda ser afrontado, dijo el ministro a periodistas. «Nadie puede creer que eso es viable.»
Bernardo estimó que el salario mínimo aprobado por el Senado elevaría los gastos sociales del gobierno en 6.900 millones de dólares este año y en más de 12.000 millones en 2006.
Propinando una sonora derrota política al gobierno, el Senado aprobó por 30 votos a 27, con cinco abstenciones, un salario mínimo de 384 reales (167 dólares), en lugar de los 300 reales establecidos en la llamada Medida Provisoria (decreto) de abril y vigentes desde mayo. El salario mínimo anterior era de 260 reales.
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