28 de diciembre 2004 - 00:00

El mar se devoró al turismo

El mar engulló el domingo las postales occidentales de la felicidad, como las de las playas de Phuket o las Maldivas, y asestó un durísimo golpe al sector turístico de siete países del sur de Asia, ya de por sí castigado por la coyuntura internacional: Asia Pacífico perdió 2,8 millones de empleos en 2003 por el declive de visitantes, según la Organización Mundial de Turismo.

El símbolo mayor del desastre turístico en términos de imagen internacional es la isla de Phuket y sus «satélites, como Krabi o el islote Phi Phi, famoso por una roca totémica difundida «urbi et orbe» por el James Bond de «El hombre de la pistola de oro», cosecha de 1974, o por un fiasco como «La playa», con Leonardo Di Caprio.

Phuket es la Mallorca de Tailandia: una isla bien comunicada desde Bangkok, de playas de arena generosas e idóneas para las grandes cadenas hoteleras -como Le Méridien, Club Med o Holiday Inn-y una paz social que la consolidó a partir de los '90 como un símbolo del turismo de viajes de novios y vacaciones lujosas para las clases medias altas de Europa y Australia-a precios relativamente asequibles. Toda la isla, situada a 900 kilómetros al sudoestede Bangkok, simbolizaba el éxito de la fórmula-«thai», un modelo de estabilidad política bajo el ojo militar, muchas sonrisas y el debido exotismo, siempre bajo control. Falsificaciones de Louis Vuitton, Lacoste o Rolex, el consabido «massage, sir?» y langostas insípidas a buen precio. Un modelo turístico casi familiar salvo algunos toques pecaminosos confinados en la pequeña capital, Patong, cuyo comercio ha quedado muy afectado por las olas.

Tailandia recibió 10 millones de turistas el año pasado. El sector dio empleo a 1,4 millón de personas en 2003, aún lejos de 1,5 millón del año 2000.
La coyuntura internacional, con el temor a los viajes de larga distancia, explica el descenso. La mayoría de las cancillerías europeas emitió comunicados aconsejando algo de sentido común: cancelar los planes de viajes a los países afectados.

• Dependencia

De los restantes destinos turísticos perjudicados, las Maldivas son las más dependientes del sector. Escenifican el modelo de turismo de elite y descanso puro y duro. Contribuyen sobremanera el aislamiento de los hoteles, diseminados en atolones, y la separación física y mental con Malé, la capital de este país musulmán poco amigo de que sus ciudadanos se «contagien» de los modos de los turistas extranjeros. El turismo es la mayor fuente de ingresos y emplea a 199.000 personas, de una población de 300.000 habitantes. Ha sido el destino asiático que mejor resistió los efectos del 11-S.

El «tsunami» también alcanzó a Londres, sede de la aseguradora Lloyd's, que ya se había felicitado por la escasa destrucción de la cerrada « temporada» de los huracanes y los ciclones de Estados Unidos. El consorcio de seguros considera que es muy prematuro avanzar una cifra sobre el costo económico de la catástrofe, que fue vivida por el propio presidente de Lloyd's, Lord Levene, que se encontraba de vacaciones en la costa de Malasia. Una primera estimación constata que aunque el saldo de muertes es muy superior al de los huracanes estadounidenses más importantes, las compensaciones serán inferiores por varias razones: los bajos costos laborales, el valor de los negocios perdidos y el costo bajo de la reconstrucción. Además, se trata de zonas en las que muy pocos habitantes tienen pólizas individuales. Muy lejos, pues, de la mayor factura por un desastre natural en la historia como fue la del huracán Andrew, que asoló Estados Unidos en 1992, con una cuenta de 21.000 millones de dólares.

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