5 de octubre 2026 - 07:24

El Nobel de Medicina 2026 fue para tres científicos que descubrieron cómo controlar el cerebro y las neuronas con luz

Los tres científicos desarrollaron las bases de una técnica que permite activar o desactivar células nerviosas específicas en un cerebro vivo.

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El Premio Nobel de Medicina 2026 fue otorgado al estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y la optogenética, una técnica que permite activar o desactivar células nerviosas individuales en un cerebro vivo. El Comité Nobel consideró que sus investigaciones sentaron las bases de una nueva era en la neurociencia.

Hegemann y Nagel descubrieron a comienzos de los años 2000 una proteína, la canalrodopsina, en la superficie de Chlamydomonas, un alga de una sola célula que se orienta hacia la luz. Cuando recibe luz azul, la proteína abre un pequeño canal por el que entran partículas con carga eléctrica y se genera un impulso eléctrico. Y lo más llamativo: la proteína funcionaba igual en cualquier célula donde la colocaran, que pasaba a responder a la luz.

El paso siguiente lo dio Deisseroth. Tomó el gen de esa proteína y lo introdujo en neuronas de rata. Al iluminarlas con luz azul, logró que dispararan una señal nerviosa. Publicó ese avance en 2005 y, dos años después, consiguió que el interruptor funcionara dentro del cerebro de ratones vivos.

Quién es Karl Deisseroth

Nació el 18 de noviembre de 1971 en Boston, Estados Unidos, y tiene 54 años. Al momento de recibir el premio trabajaba en el Instituto Médico Howard Hughes y en la Universidad de Stanford, en California. Fue quien convirtió el hallazgo del alga en una herramienta concreta para la neurociencia: llevó la proteína a las neuronas y demostró que se las podía encender con luz, primero en células de rata y después en ratones vivos.

Quién es Peter Hegemann

Nació el 11 de diciembre de 1954 en Münster, Alemania, y tiene 71 años. Es investigador de la Universidad Humboldt de Berlín. Su trabajo arrancó con una pregunta simple: cómo hace el alga Chlamydomonas para nadar hacia la luz. Esa curiosidad lo llevó, junto con Nagel, a descubrir la canalrodopsina.

Quién es Georg Nagel

Nació el 24 de agosto de 1953 en Weingarten, Alemania. Al momento del premio se desempeñaba en la Universidad de Wurzburgo. Fue el socio científico de Hegemann en el descubrimiento de la proteína que abre un canal en la célula cuando recibe luz azul, base de toda la optogenética.

El trabajo de los tres investigadores se construyó a partir de descubrimientos realizados en organismos muy diferentes al ser humano. Hegemann y Nagel estudiaron un alga unicelular llamada Chlamydomonas y descubrieron una proteína denominada canalrodopsina, capaz de responder a la luz. Cuando recibe luz azul, la proteína abre un canal que permite el paso de iones y genera una señal eléctrica en la célula.

Qué descubrieron y cómo funciona la optogenética

El siguiente paso fue convertir ese mecanismo biológico en una herramienta para estudiar el cerebro. Deisseroth introdujo el gen responsable de la canalrodopsina en células nerviosas de ratas y comprobó que podía activar esas neuronas mediante luz. En 2005 publicó ese avance y, dos años después, consiguió utilizar el mecanismo para controlar células nerviosas en el cerebro de ratones vivos.

Así nació la optogenética, que combina técnicas genéticas y ópticas para controlar con gran precisión la actividad de determinadas neuronas. A diferencia de métodos anteriores, que podían estimular grandes grupos de células, esta técnica permite seleccionar poblaciones específicas y activar o inhibir su actividad prácticamente en tiempo real.

Qué permitió descubrir sobre el cerebro

La herramienta permitió a los investigadores observar qué ocurre cuando determinados circuitos neuronales se activan o se apagan. Gracias a la optogenética se pudieron estudiar circuitos vinculados con la memoria, las emociones y el comportamiento, así como mecanismos relacionados con enfermedades neurológicas y psiquiátricas.

El alcance del descubrimiento va más allá de la investigación básica. La técnica comenzó a utilizarse para estudiar enfermedades como Parkinson, epilepsia y depresión, y también existen investigaciones que buscan utilizarla para recuperar funciones visuales en personas con discapacidad visual. Por su capacidad para establecer una relación directa entre determinados circuitos neuronales y una conducta, la optogenética transformó la forma de investigar el funcionamiento del cerebro.

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