El Papa condenó a quienes no "consideran las diferencias sexuales"
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El Papa se refirió nuevamente al matrimonio homosexual.
"Es cada vez más evidente que el desprecio de la indisolubilidad de la alianza matrimonial, y el rechazo generalizado de una ética sexual responsable y madura basada en la práctica de la castidad, han dado lugar a graves problemas sociales que acarrean un inmenso costo humano y económico", dijo el Papa al referirse a "la crisis contemporánea" de la familia.
Así como ha condenado el aborto, la eutanasia y la manipulación genética desde que fue elegido pontífice en el 2005, Benedicto XVI se opone al matrimonio homosexual, legalizado en varios países europeos, entre ellos España.
En el continente más católico del mundo, América Latina, que aloja a casi la mitad de los cerca de 1.300 millones de creyentes, también se han incrementado los movimientos de defensa de los homosexuales, los cuales batallan a favor del matrimonio gay, como ocurre en México, país que el Papa visitará en marzo.
En Europa, el candidato socialista a las presidenciales francesas, François Hollande, convirtió el tema en una de sus promesas, y el proyecto de legalizar el matrimonio homosexual, propuesto por el primer ministro británico David Cameron, suscita enfrentamientos con la Iglesia, tanto que fue tachado de "violación de los derechos humanos" por el cardenal inglés, Keith O'Brien.
Los derechos de los homosexuales dentro de la Iglesia son también la principal "manzana de la discordia" entre anglicanos y católicos.
Si bien en el pasado la homosexualidad era considerada como una "enfermedad" que había que curar, hoy en día la jerarquía de la iglesia católica ha evolucionado y la considera un comportamiento "desordenado".
Igualmente es consciente de la existencia en el seno de la institución de numerosos sacerdotes homosexuales, a los que les exige, como a todos los demás, que respeten la castidad.
Numerosos obispos y teólogos han pedido comprensión y menos hipocresía ante el fenómeno.




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