El Papa tendió puentes al islam al llegar a Turquía
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Benedicto XVI recibe una tradicional vasija de plata de manos del premier turco, Tayyip Erdogan, en una reunión en el aeropuerto de Ankara. «El islam es una religión de paz y amor», sostuvo el Papa en su primera visita a un país musulmán y tras los polémicos comentarios sobre esa religión en setiembre pasado.
Al igual que Karol Wojtyla en 1979, Benedicto XVI firmó el Libro de Oro, destinado en el Mausoleo de Ankara a los huéspedes más ilustres que llegan al país. El Papa escribió: «Turquía es punto de encuentro y cruce de religiones y culturas diversas, bisagra entre Asia y Europa. Con gusto hago mías las palabras del fundador de la república turca para expresar el augurio, paz en la patria y paz en el mundo».
Tras ser recibido por el presidente de la república, Ahmet Sezer, con una ceremonia oficial, el Papa se reunió con Ali Bardakoglu, presidente de los Asuntos Religiosos. En su discurso, Benedicto XVI afirmó que el diálogo con el islam es una «necesidad vital.
Cristianos y musulmanes pertenecen a la familia humana de los que creen en el único Dios y se remite a Abraham en las respectivas tradiciones».
Durante la reunión con Bardakoglu, el Papa agregó que el diálogo con el islam «no puede ser reducido a un extra opcional». La libertad de religión debe ser «garantizada institucional y efectivamente respetada» tanto para los «individuos como para las comunidades», dijo Ratzinger.
«Constituye para todos los creyentes la condición necesaria para su leal contribución a la edificación de la sociedad», subrayó el Papa. Luego se dirigió al «querido pueblo turco»: «Estoy agradecido de la oportunidad de visitar esta tierra, tan rica de historia y de cultura, para admirar las bellezas naturales,para ver con mis ojos la creatividad del pueblo turco y para gustar de su antigua cultura como también de su larga historia, civil y religiosa».
Hubo un fuerte despliegue de seguridad para la primera visita del Pontífice alemán a un país musulmán, con francotiradores en los tejados de la terminal y soldados en el aeropuerto.
Alrededor de 10 mil agentes patrullaban la capital turca para evitar cualquier protesta o, incluso, atentado. Sin embargo, más de 100 nacionalistas islámicos se manifestaron contra la visita en el centro de Ankara, mientras que 50 funcionarios mantuvieron brevemente una manifestación pacífica en el Consejo de Asuntos Religiosos. El ánimo era mayoritariamente tranquilo, con pocas protestas y nada de las multitudes que reciben al Papa en los países cristianos.
Hoy el Papa visitará Efeso, en donde se dice que murió la Virgen María, y continuará a Estambul. El foco principal de su viaje serán las conversaciones sobre la unidad cristiana con el Patriarca Bartolomé, el líder espiritual en Estambul de los 250 millones de cristianos ortodoxos del mundo.




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