El candidato opositor a la presidencia apostará mañana todas sus fichas en el último debate televisivo antes de los comicios del domingo
El candidato opositor a la Presidencia de Brasil, José Serra, apostará mañana todas sus fichas en el último debate televisivo antes de las elecciones del domingo para reducir la diferencia que, según los sondeos, lo separa de la oficialista Dilma Rousseff.
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De acuerdo con las últimas encuestas, Rouseff lidera la disputa con entre 12 y 17 puntos de ventaja sobre Serra. En el debate, que será difundido en la noche del viernes por TV Globo, el representante del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y la candidata del Partido de los Trabajadores (PT) tendrán que responder a preguntas formuladas por electores que todavía no definieron su sufragio.
Según el Instituto Datafolha, los indecisos representan un ocho por ciento de los 136 millones de electores esperados a la segunda vuelta de los comicios presidenciales.
El presidente del PSDB, Sergio Guerra, aseguró que el partido todavía tiene esperanzas de que Serra logre vencer en las próximas urnas, y restó importancia a las encuestas que pronostican un triunfo de la candidata oficialista el domingo con entre un 54 y un 57% de los sufragios válidos.
"No hay que pensar en encuestas, Yo ni las miro. Ninguna encuestadora previó la celebración de la segunda ronda", argumentó el dirigente.
En las filas oficialistas, el ambiente en la recta final es de moderada confianza en la victoria. El presidente Luiz Inacio Lula da Silva incluso decidió anticipar para hoy su viaje a Argentina para los funerales de Néstor Kirchner y cancelar su participación en un acto de la campaña de Rousseff programado para esta noche en la ciudad nororiental de Recife.
Según la comentarista política Renata Lo Prete, del diario "Folha de Sao Paulo", la ventaja de Rousseff no es suficiente para tranquilizar totalmente al comando de la campaña oficialista, que hace menos de un mes vio desmentidos en las urnas los datos de las encuestadoras que pronosticaban un triunfo de la "delfín" de Lula en la primera vuelta.
"Existe todavía la necesidad de mantener la tropa en alerta", afirmó la analista, al recordar que, en vísperas de las segundas vueltas de los comicios presidenciales de 2002 y 2006, Lula disfrutaba de una ventaja más cómoda sobre sus rivales, de entre 22 y 28 puntos porcentuales.
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