30 de diciembre 2004 - 00:00

Emotivo regreso de 8 argentinos

Los argentinos considerados desaparecidos en la zona del desastre en el sudeste asiático ya son tres, al sumarse al caso del ingeniero Diego Talevi y su hijo, Bruno, un pedido de paradero de otro compatriota que estaba de vacaciones en Sri Lanka y con quien se perdió contacto desde el domingo, cuando ocurrió el maremoto, según una información proporcionada por la Cancillería.

En tanto, conmovidos por el shock de la trágica experiencia que les tocó vivir, ocho argentinos que se encontraban en la zona de la catástrofe llegaron ayer por la tarde al país y brindaron impactantes testimonios.

La Embajada de Tailandia logró ubicar a un total de 41 argentinos, de los 51 que estaban siendo buscados en ese país. Los contactados se encuentran bien y, sobre los otros diez, la Cancillería insiste en que no se trata de desaparecidos sino de « inubicables» y que se presume que no fueron afectados.

• Viaje

En tanto, los padres de Talevi viajaron a Kuala Lumpur para colaborar de cerca en la búsqueda de su hijo y de su nieto, que desaparecieron cuando el agua invadió la isla tailandesa de Phi Phi. Randolfo Talevi y su esposa Alicia abordaron el vuelo 202 de Malaysia Airlines que salió de desde Ezeiza a las 20.45.

Desde Malasia se trasladarán hacia Krabi, donde permanece internada Carolina Vardabasso Blanco, esposa de Diego (33 años) y madre de Bruno (un año).

Un total de ocho argentinos -entre ellos tres parejas de recién casados- aterrizaron a las 16.30 en Ezeiza.
El cordobés Juan Pablo Barrera, de 28 años, llegó con su esposa, Carolina, en una silla de ruedas en la que se repone de las heridas que recibió al ser sacudido por la ola gigante cuando buceaba frente a la playa de Phuket, al sur de Tailandia. «Cuando salimos a la superficie había árboles arrancados, casas destrozadas y muertos por todos lados», subrayó.

A su turno, el arquitecto
Pablo García Oliver precisó, junto a su esposa y colega Mora Varela, que ambos estabanen la isla de Phi Phi y sobrevivieron gracias a que la ola los sorprendió en un muelle flotante en medio de las aguas. «Caímos al mar, pero en un rato nos rescató un bote y después de una segunda ola nos salvó una lancha en la que venían varios ingleses», dijo.

Por su parte,
Ezequiel Gaspes, quien sobrevivió con su esposa gracias a que subió a la habitación de su hotel justo antes de la llegada del tsunami, relató que en el primer piso del edificio «quedó incrustado un bote».

El joven agradeció en forma «muy especial» a la « embajada argentina en Tailandia», que le dio « alojamiento, comida, los pasaportes y hasta nos consiguieron los pasajes».


En tanto, una joven médica argentina, Bárbara Villafañe, tras sobrevivir al desastre, se reunió con otros colegas turistas para asistir a los heridos pero no pudo hacer mucho, dijo, «por la falta de materiales». José Manuel Boloqui recordó por radio, aún en Tailandia, que estaba en el hotel cuando vino una ola gigantesca y «la habitación se llenó de peces».

Jorge Faluz
, otro argentino en Tailandia que se salvó del maremoto, contó a «Radio Uno» que se encontraba manejando su auto cuando « estaba entrando al hotel y vino la pared de agua que era como un arca que se llevaba muchas cosas por delante», acotó.

En Indonesia, tres de los ocho argentinos buscados tras el terremoto ya fueron contactados
. En India también se ubicó a «casi la totalidad» de los argentinos.

Dejá tu comentario

Te puede interesar