Empleados de Fiat marchan por Roma contra despidos
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También garantizó que el cierre de su planta en Sicilia no será definitivo y que los 1.800 empleados de la factoría de Termini Imerese afectados por el plan serán readmitidos el próximo mes de junio, descartando el temor a su desaparición en una región que sufre ya un alto índice de desempleo.
En la manifestación de hoy, en la que participaron otros representantes sindicales que insistieron en el carácter unitario de la protesta, se encontraban presentes diversos dirigentes de la oposición de centroizquierda, entre ellos el secretario general de Demócratas de Izquierda (DS), Piero Fassino.
Fassino definió el aplazamiento concedido por la empresa "un paso positivo", pero que Fiat debe introducir en el mercado nuevos modelos y realizar un mayor esfuerzo para ofrecer una solución definitiva a los trabajadores.
La concentración de Roma estuvo acompañada hoy por paros en todas las plantas de Fiat, como las de Cassino (centro) y Arese (norte), con una participación que los sindicatos situaron en el 90 por ciento, y la empresa -dentro de la habitual guerra de cifras- en menos del 30 por ciento.
Por su parte, el Ejecutivo, que ha descartado que la posibilidad de que el Estado entre en el accionariado del Grupo de la familia Agnelli, insiste en que se debe garantizar la readmisión futura en la empresa de al menos tres cuartas partes de los trabajadores despedidos.
Entre algunas posibles medidas de ayuda, el Gobierno ha apuntado a la posibilidad de conceder incentivos para la renovación del parque automovilístico.
El presidente de la Cámara de Diputados, Pierferdinando Casini, ofreció hoy la solidaridad del Parlamento italiano con la plantilla de Fiat y aseguró que el Ejecutivo trabaja "intensamente" para garantizar el futuro de la empresa.
Paralelamente, los cuatro grandes bancos acreedores de Fiat -Capitalia, Banca Intesa, Unicredito y SanPaolo Imi- recordaron hoy la necesidad de aprobar el plan industrial "en el plazo más breve posible".
Italia sigue con preocupación la crisis por la que atraviesa la firma propiedad de la familia Agnelli, debido a una caída sustancial de ventas y al incremento paulatino de su deuda, que puede llegar este año a los 1.500 millones de euros, al tiempo que en su horizonte se avista una posible compra por parte del coloso estadounidense General Motors, que ya posee un 20 por ciento de sus acciones.



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